El IPC de Turquía de septiembre se moderó a 29.7% interanual desde 31.51%, mientras que los precios subieron 1.8% mes a mes. La inflación subyacente C se desaceleró a 28.7% interanual, y el índice avanzó 2.1% mes a mes, lo que apunta a un menor impulso de precios, aun cuando los efectos base contribuyeron a la caída anual. El retroceso lleva la inflación por debajo de 30% interanual por primera vez en casi cinco años, un hito que refuerza el argumento a favor de una política monetaria más laxa.
El contexto deja margen para que el banco central aplique un recorte de tasas de 100 pb más adelante este mes. Incluso con los datos más benignos, la lira turca (TRY) ha estado respaldada por intervenciones del banco central y de bancos estatales, lo que limita la sensibilidad de la divisa a las publicaciones macro. Con un recorte de tasas sobre la mesa y la inflación potencialmente repuntando más adelante en el año, es probable que el tipo de cambio siga bajo presión. El artículo fue elaborado con la ayuda de una herramienta de Inteligencia Artificial y revisado por un editor.
Oportunidades y volatilidad para operadores de derivados
Vemos una clara oportunidad táctica para los operadores de derivados tras la caída de la inflación al consumidor de Turquía en septiembre a 29.7% interanual. Esta tendencia de enfriamiento, desde 31.51% el mes previo, allana con fuerza el camino para que el banco central recorte las tasas de interés en 100 puntos base más adelante en octubre. Los operadores de derivados deberían prepararse para una mayor volatilidad en contratos denominados en liras a medida que comience este ciclo de relajación monetaria.
Si bien el incremento mensual de 1.8% mostró una desaceleración notable, debemos reconocer que la estabilidad actual de la lira es altamente artificial. Históricamente, el banco central ha gestionado fuertemente la moneda, apoyándose en intervenciones respaldadas por el Estado que anteriormente llevaron las reservas internacionales netas a terreno profundamente negativo al excluir los swaps. En consecuencia, desaconsejamos comprar liras con base en este dato favorable de inflación, ya que las intervenciones oficiales solo enmascaran temporalmente la vulnerabilidad subyacente de la divisa.
Posicionamiento estratégico ante la presión cambiaria
Recomendamos enfocarse en opciones call USD/TRY de vencimiento largo o en contratos forward para capturar la inevitable presión alcista sobre el tipo de cambio. En los últimos años, recortes de tasas prematuros han detonado históricamente fuertes devaluaciones, como cuando la lira perdió más de 35% de su valor frente al dólar en 2023. A medida que comiencen los recortes y se disipen los efectos base favorables, es muy probable que la inflación vuelva a acelerarse hacia el cierre del año, sometiendo al tipo de cambio a un estrés renovado.
Los operadores deberían utilizar estrategias estructuradas con opciones, como los bull call spreads, para mitigar el alto costo de carry asociado a ponerse corto en lira de forma directa. Dado que la volatilidad implícita está destinada a subir, estructurar posiciones que se beneficien de repuntes abruptos al alza en USD/TRY, al tiempo que se limita el desgaste de la prima, es el camino más prudente. Esperamos que las próximas semanas presenten puntos de entrada atractivos conforme el mercado incorpore activamente el inminente giro de política del banco central.
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