El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos se opone a cualquier intento de Irán de imponer peajes cerca del Estrecho de Ormuz, al argumentar que ese punto de estrangulamiento no pertenece a ningún Estado nación. El estrecho canaliza alrededor del 20% del suministro energético mundial, y Rubio enmarcó las propuestas de peajes como un precedente potencial, a la vez que subrayó que Washington está inmerso en un proceso de negociación con Irán, pero que no buscaría un acuerdo a cualquier precio. Añadió que los resultados no deben ir en contra de los intereses de los aliados y socios de EE.UU.
Los mercados petroleros mostraron poca reacción inmediata. El WTI operaba a la baja cerca de los 69,50 dólares, en torno a niveles observados antes de la guerra en Medio Oriente, aunque la atención seguía centrada en los riesgos para el transporte marítimo y las señales de política. El WTI, o West Texas Intermediate, es un referente de crudo ligero y dulce de origen estadounidense, distribuido a través del centro de Cushing; su precio está determinado por la oferta y la demanda, el dólar estadounidense y las decisiones de la OPEP. Los datos de inventarios del API y de la EIA también pueden mover los precios; sus lecturas suelen ser similares, situándose dentro de un 1% entre sí el 75% de las veces. La OPEP está compuesta por 12 naciones, mientras que la OPEP+ incluye diez miembros adicionales no pertenecientes a la OPEP.
Tensiones geopolíticas versus respuesta del mercado
Estamos observando una desconexión significativa entre la retórica geopolítica y la valoración actual del mercado. Si bien funcionarios de EE.UU. están adoptando una postura firme frente a posibles acciones iraníes en el Estrecho de Ormuz, el precio del WTI cerca de 69,50 dólares refleja complacencia. Vemos esto como una oportunidad, ya que el riesgo de un shock de oferta está siendo fuertemente subestimado.
El Estrecho de Ormuz es el punto de estrangulamiento petrolero más crítico del mundo, y datos recientes de la EIA de inicios de 2026 confirman que por él transitan diariamente casi 21 millones de barriles. Esto representa alrededor del 20% de toda la oferta mundial de petróleo. Cualquier disrupción —desde la implementación de un peaje hasta una escalada militar— generaría un déficit de suministro inmediato y severo.
Volatilidad del mercado y posicionamiento estratégico
La volatilidad actual del mercado es inusualmente baja, con el índice de volatilidad del crudo de CBOE (OVX) rondando 32, una señal de calma que consideramos insostenible. Este entorno hace que la compra de opciones call de vencimiento largo sobre futuros de WTI o Brent sea una estrategia atractiva. Ofrece una forma de bajo costo para posicionarse ante un potencial alcista significativo si estas tensiones escalan en las próximas semanas.
Solo hay que mirar los ataques de septiembre de 2019 a instalaciones petroleras saudíes como un paralelo histórico. Ese evento, que retiró del mercado mucho menos petróleo del que lo haría un cierre de Ormuz, provocó que los precios se dispararan más de 14% en una sola sesión de trading. La situación actual con Irán conlleva el potencial de una reacción de precios aún más dramática.
Aumenta nuestra convicción la postura actual de la OPEP+, que confirmó en su última reunión que mantendría las cuotas de producción hasta el tercer trimestre de 2026. Esto limita la capacidad ociosa disponible para contrarrestar una pérdida súbita de suministro desde el estrecho. Por lo tanto, cualquier disrupción se sentiría con mayor intensidad y por un periodo más prolongado.
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