Philip Marey, estratega sénior para EEUU de Rabobank, ha revisado la previsión del banco sobre la Reserva Federal estadounidense, ya que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) parece haberse apartado de un sesgo hacia la relajación antes de la primera reunión de Warsh. La actualización también apunta a los acontecimientos en Oriente Próximo, que se espera mantengan elevados los precios de la energía, reforzando una visión de una inflación más alta y más persistente.
En ese contexto, Rabobank espera ahora el primer recorte de tipos de la Fed en octubre de 2026, seguido de un segundo en enero de 2027. Esto se compara con la proyección anterior del banco, que situaba el primer movimiento en septiembre de 2026 y otro en diciembre de 2026, lo que implica un inicio más tardío y un calendario más prolongado para la relajación de la política monetaria.
La Fed retrasaría los recortes ante una inflación que sigue siendo persistente
La Reserva Federal parece estar abandonando su sesgo a recortar tipos en el corto plazo. Dado que la inflación está resultando más persistente, ajustamos nuestra visión sobre el calendario del primer recorte. Este cambio implica replantearse posiciones que apostaban por un movimiento en septiembre.
Los datos recientes respaldan esta postura prudente, ya que el último informe del IPC mostró que la inflación subyacente se mantiene firme en el 3,8%, todavía obstinadamente por encima del objetivo del 2%. Además, las tensiones geopolíticas han mantenido el Brent cotizando de forma sostenida por encima de los 90 dólares por barril, trasladándose a mayores costes energéticos. Estos factores dificultan que la Fed pueda justificar una bajada de tipos más temprana.
Reprecio del mercado, volatilidad y cambios estratégicos
El mercado ya está recolocando estas expectativas, y los futuros sobre los Fed Funds implican ahora solo un 15% de probabilidad de un recorte de tipos para la reunión del FOMC de septiembre. Se trata de una fuerte caída frente al 45% que se descontaba hace apenas unas semanas. Vemos valor en ir en contra de cualquier convicción residual de un recorte estival.
Esta creciente incertidumbre sobre la trayectoria de la Fed está provocando un repunte de la volatilidad en el mercado de bonos. El índice MOVE, una medida clave de la volatilidad de los tipos de interés, ha vuelto a subir hasta 115, un aumento significativo desde los mínimos de principios de año. Esto sugiere que estrategias con opciones que se benefician de oscilaciones de precios, como los straddles sobre futuros de tipos de interés, podrían resultar eficaces.
Estamos ajustando nuestras posiciones para reflejar que el primer recorte de tipos llegaría, como pronto, en octubre, seguido de otro en el primer trimestre de 2027. Esto implica vender contratos de futuros de vencimiento más corto que descuentan un recorte inminente y analizar diferenciales de calendario (calendar spreads). También supone esperar que el mensaje de “tipos más altos durante más tiempo” sea el tema dominante durante el resto del año.
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