Tras la decisión de la Reserva Federal de mantener sin cambios su política, los rendimientos de los bonos a 30 años subieron mientras las tasas de corto plazo cayeron, lo que presionó al USD a la baja. El movimiento en los precios de los activos se produjo en un contexto en el que los mercados cuestionaron la determinación de la Fed para combatir la inflación tras la reunión. La atención se traslada ahora al Banco de Inglaterra, donde se anticipa ampliamente que mantenga las tasas estables, aunque el Banco podría recurrir a una retórica restrictiva para sostener las expectativas de una o dos subidas de tasas en los próximos seis meses.
Perspectiva de política monetaria y posibles disensos en el MPC
El BoE también podría ver disensos en el MPC a favor de un cambio inmediato, aun cuando algunos observadores esperan que la política permanezca sin cambios este año. La postura del Banco dependerá de su lectura de los efectos de segunda ronda sobre los precios, que describió en junio como un “riesgo material” en la fijación de salarios y precios.
Proyecciones para la libra esterlina y riesgos de inflación
En el corto plazo, los mercados podrían seguir descontando un endurecimiento, y una mayor estabilización del mercado laboral del Reino Unido o un repunte renovado de la inflación del IPC del Reino Unido a partir de julio podría intensificar la presión. En un horizonte de uno a tres meses, se estima que el GBP/USD operará en torno a 1.32–1.33, mientras que, a más largo plazo, las preocupaciones fiscales, junto con tasas estables, podrían lastrar a la libra esterlina.
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