OCBC ha recortado sus previsiones para la rupia indonesia (IDR) incluso después de que Bank Indonesia (BI) aplicara una subida de tipos de 50 pb, superior a lo esperado. La entidad ha revisado su postura para reflejar un entorno más exigente en el que la divisa ha seguido bajo presión, ya que la claridad de la política económica no ha mejorado al mismo ritmo que el endurecimiento monetario. En la valoración de OCBC, el movimiento de tipos apuntó al foco de BI en la estabilidad de la IDR, pero la transmisión al tipo de cambio ha sido limitada.
El banco señala un repunte de la incertidumbre de política doméstica, incluidos planes para endurecer el control estatal sobre exportaciones clave de materias primas, lo que podría reforzar la recaudación de ingresos y las reservas de divisas con el tiempo, aunque con riesgos a corto plazo para la confianza. En el frente externo, OCBC describe una combinación desfavorable de precios del petróleo elevados, riesgos geopolíticos y mayores rentabilidades en los mercados desarrollados; un cóctel que ha lastrado a las divisas asiáticas de alta beta y de países importadores de petróleo. Añade que un mayor endurecimiento por parte de BI podría ayudar a anclar el sentimiento, pero una evolución más firme de la IDR probablemente requeriría señales más claras de política interna, junto con una menor presión del petróleo, la geopolítica y las rentabilidades globales.
Vientos en contra persistentes lastran a la rupia
Creemos que la rupia indonesia seguirá enfrentándose a vientos en contra en las próximas semanas, pese a las recientes medidas del banco central. La divisa cotiza actualmente cerca de 16.850 por dólar estadounidense, presionada tanto por las dudas sobre la política interna como por un entorno global adverso. Esta combinación diluye el efecto de los intentos de Bank Indonesia de estabilizar la moneda.
El telón de fondo externo sigue siendo especialmente duro para las divisas de mercados emergentes. Con el Brent manteniéndose de forma persistente en torno a los 95 dólares por barril, la factura de importación de Indonesia está aumentando. Al mismo tiempo, la rentabilidad del Treasury estadounidense a 10 años en el 4,75% continúa atrayendo capital hacia activos denominados en dólares.
En el ámbito doméstico, la incertidumbre sobre los planes para endurecer el control estatal sobre las exportaciones de materias primas está inquietando a los inversores, aunque el objetivo a largo plazo sea reforzar las reservas. Observamos que las reservas de divisas de Indonesia registraron un ligero descenso hasta los 138.000 millones de dólares el mes pasado, lo que muestra que estas políticas aún no han generado efectos positivos. Esta ambigüedad a corto plazo probablemente mantendrá cauta la inversión extranjera.
Posicionamiento ante una mayor debilidad de la IDR
Dado este escenario, nos posicionamos para una mayor debilidad de la IDR frente al dólar estadounidense. Entre las estrategias posibles se incluyen la compra de opciones call sobre USD/IDR o el establecimiento de posiciones largas en forwards no entregables (NDF) para beneficiarse de un movimiento hacia el nivel de 17.000. Esta situación recuerda a la venta masiva de emergentes de 2018, cuando un dólar fuerte y el repunte del petróleo también penalizaron con fuerza a la rupia.
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