Impacto en la inflación por el shock del petróleo
Señalan que EE. UU. exporta más petróleo y gas natural del que importa (**exportador neto**), pero aun así reacciona a los precios globales del petróleo. Explican que los precios internos de los combustibles suelen moverse cerca de los niveles internacionales. Su escenario base asume que el Estrecho de Ormuz reabre de forma gradual después de que terminen los combates en la segunda mitad de abril. Con pronósticos actualizados de precios de energía, proyectan que la inflación promedie 2.9% en 2026 y 2.8% en 2027. Añaden que simulaciones anteriores indican que la inflación podría subir más y el crecimiento del **PIB** (Producto Interno Bruto, el valor total de bienes y servicios producidos en un país) podría caer más si la energía se encarece más. El conflicto reciente en Irán ha generado un fuerte shock de oferta que podría mantener los precios altos por un tiempo. El crudo WTI (petróleo de referencia de EE. UU., usado como precio guía) reaccionó de inmediato: los **contratos de futuros** (acuerdos para comprar o vender en una fecha futura a un precio pactado) para entrega en mayo se negocian cerca de 105 dólares por barril, un aumento marcado frente a los poco más de 80 dólares vistos en enero. Este salto en costos de energía se espera que afecte directamente los próximos reportes de inflación.Posicionamiento del mercado para tasas más altas
Prevén que la inflación en EE. UU. repunte desde los datos de marzo. El dato más reciente de febrero de 2026 ya mostró una subida preocupante de la tasa anual del IPC a 2.8%, lo que sugiere que la presión inflacionaria ya existía antes del impacto total del petróleo. Ahora proyectan un pico de 3.3% en abril y que la inflación se mantenga alta. Esto cambia las expectativas sobre la política de la Reserva Federal, y hace poco probable que haya recortes de tasas en el corto plazo. El mercado ya lo refleja: la probabilidad de un recorte en junio cayó de más de 70% hace un mes a menos de 20% hoy. Por eso, algunos operadores podrían considerar estrategias que se beneficien si las tasas se mantienen altas por más tiempo, como vender contratos de futuros SOFR (tasa de referencia de financiamiento a un día en EE. UU.; los futuros SOFR son contratos que permiten apostar o cubrirse ante cambios en las tasas) con vencimiento a fines de 2026. Un shock estanflacionario aumenta la incertidumbre, y eso se ve en mayor **volatilidad** (qué tanto suben y bajan los precios en poco tiempo). El índice VIX (indicador de “miedo” del mercado basado en expectativas de volatilidad) ya subió de niveles bajos a más de 22 en las últimas semanas. Esto sugiere que algunos operadores podrían evaluar comprar **opciones call** sobre el VIX (contratos que dan el derecho, no la obligación, de comprar a un precio definido) para protegerse o intentar ganar si aumenta la turbulencia. El pronóstico de inflación promedio de 2.9% en 2026 asume que el Estrecho de Ormuz reabre en la segunda mitad de abril. Si el conflicto escala o se prolonga, los precios de la energía podrían subir mucho. Los operadores de **derivados** (instrumentos cuyo valor depende de otro activo, como el petróleo) podrían usar **spreads de call** sobre futuros de crudo (comprar una call y vender otra a un precio objetivo mayor, para reducir el costo y limitar el riesgo) para buscar una subida adicional con riesgo acotado. Mirando atrás, se recuerda que en 2025 la inflación se mantuvo por más tiempo tras los problemas en las cadenas de suministro. Esa experiencia, junto con el antecedente histórico de los shocks petroleros de los años 70, sugiere que este periodo de inflación alta podría durar más de lo que muchos esperan. Esto refuerza la idea de que los activos sensibles a tasas altas podrían seguir bajo presión.
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