La hipotética salida a bolsa de SpaceX se plantea menos como un hito espacial que como un evento de liquidez, con un precio de OPV, según se informa, de 135 dólares por acción que implicaría una valoración cercana a 1,75 billones de dólares. En esos términos, la compañía cotizaría a unas 94 veces ventas pese a unas reservas estimadas de 18.670 millones de dólares, mientras se dice que el negocio opera con unas pérdidas que se acercan a los 5.000 millones de dólares. Un baremo de valoración independiente citado por Morningstar sitúa el valor más cerca de los 780.000 millones de dólares, lo que subraya un amplio abanico de expectativas.
La narrativa de la operación se apoya en la escasez y en el posicionamiento de SpaceX en comunicaciones por satélite, aplicaciones vinculadas a defensa, capacidad de lanzamiento y ambiciones en IA, más que en métricas operativas convencionales. La oferta se describe como íntegramente de nuevas acciones, de modo que los ingresos irían a la compañía y no a los accionistas existentes, lo que vincula el acceso a los mercados públicos directamente a la financiación de nuevos programas de lanzamiento, despliegue de satélites e infraestructura de comunicaciones. El texto sostiene que el precio en mercado se está tratando como un paquete de opciones de compra de muy largo vencimiento sobre múltiples fuentes de ingresos futuras, actuando la valoración implícita como una prueba de si el “acceso” está imponiéndose a la disciplina de precios.
La OPV como evento de volatilidad, no como apuesta de valor
Vemos esta OPV no como una inversión fundamental, sino como un enorme evento de volatilidad a punto de producirse. La desesperación del mercado por una nueva historia de crecimiento, especialmente cuando las ganancias del S&P 500 en 2026 han sido mediocres y se han concentrado en unos pocos nombres de IA, prepara el terreno para un debut muy agitado. Para nosotros, la clave no es el precio en sí, sino la magnitud de las oscilaciones de precios que vendrán después.
La valoración esperada de 1,75 billones de dólares garantiza que la volatilidad implícita en el mercado de opciones será excepcionalmente alta desde el primer día de cotización. Nos estamos preparando para un entorno similar al que vimos con Tesla en 2020, cuando la narrativa desbordó por completo cualquier modelo financiero tradicional. Esto significa que las primas de opciones serán muy caras, creando oportunidades para vender prima mediante estrategias como los iron condors si creemos que el frenesí inicial acabará conteniéndose dentro de un rango.
Oportunidades de trading y riesgos en la prima por escasez
Dado el reciente éxito del vuelo de prueba del conjunto completo de Starship del mes pasado, la narrativa alcista se encuentra actualmente en su punto álgido. Este impulso sugiere que comprar puts a secas en las primeras semanas podría ser un error costoso, ya que cualquier debilidad inicial probablemente será vista como una oportunidad de compra por el público. En su lugar, estamos mirando spreads de calls para participar en el esperado tirón al alza limitando al mismo tiempo nuestro riesgo.
Esta prima por escasez —en la que los inversores compran acceso más que beneficios— podría mantener la acción desconectada de la realidad durante mucho tiempo. Es una dinámica que vimos con Nvidia a lo largo de 2024, cuando el precio parecía desafiar la gravedad durante meses. Por ello, estamos considerando calls in-the-money de largo vencimiento, tratándolas como una forma apalancada de poseer una parte de la propia narrativa.
Al mismo tiempo, una compañía valorada para la perfección es increíblemente frágil. Un único catalizador negativo, como una anomalía importante en un lanzamiento o un tuit sobre cambios en los plazos, podría desencadenar una corrección severa. Estaremos atentos a un repunte del VIX, que ha estado rondando un bajo nivel de 14, como señal de que quizá sea el momento de empezar a construir una posición en puts de protección a medio plazo.
Empiece a operar ahora — haga clic aquí para crear su cuenta real de VT Markets.