La recuperación de la libra esterlina en un contexto de tono hawkish de la Fed y tensiones geopolíticas persistentes
La libra esterlina se recuperó tras caer el viernes a un mínimo de tres meses en 1,3163, después de que un tono hawkish de la Reserva Federal impulsara al dólar estadounidense. El GBP/USD subió un 0,18% en un mercado con poca liquidez por un festivo en EEUU, hasta 1,3226, aunque seguía encaminado a una caída semanal del 1,25%. El avance del dólar se vio respaldado por el hecho de que casi la mitad de los miembros del FOMC contemplan una subida de tipos antes de final de año, lo que llevó al Índice del Dólar estadounidense a 101,13 y dejó al alcance el máximo del 16 de mayo de 2025 en 101,26; el indicador se mantenía plano en la sesión, pero por encima de 101,00.
Las tensiones geopolíticas reaparecieron tras un acuerdo entre EEUU e Irán, con enfrentamientos entre Hezbolá e Israel poniendo a prueba un acuerdo en Oriente Medio, antes de que posteriores declaraciones de alto el fuego estabilizaran los mercados. En Reino Unido, los datos de inflación fueron benignos antes de que el Banco de Inglaterra mantuviera los tipos en el 3,75% por 7 votos a 2, con Pill y Greene a favor de una subida, mientras que las expectativas de inflación de los hogares se situaron en su nivel más alto desde 2009. Las ventas minoristas superaron las previsiones, pero el déficit presupuestario fue mayor de lo esperado; la próxima semana trae los PMI flash del Reino Unido y discursos del BoE, junto con comentarios de la Fed, PMI flash, datos de vivienda y empleo, PIB y PCE subyacente en EEUU. En el plano técnico, el GBP/USD se situaba en 1,3227 por debajo de las medias móviles simples (SMA) de 50, 100 y 200 días, agrupadas cerca de 1,3463, y por debajo de una línea de tendencia rota en torno a 1,3546; el RSI en 34 se acercaba a niveles de sobreventa y se observaba soporte cerca de 1,3159.
Perspectivas de la libra: divergencia de política y presiones geopolíticas
Vemos a la libra esterlina cotizando cerca de 1,3220, recuperándose ligeramente tras marcar un nuevo mínimo trimestral. Esta debilidad viene impulsada principalmente por un dólar fuerte, ya que la Reserva Federal se mantiene cauta respecto a recortar los tipos de interés demasiado pronto. La tendencia bajista subyacente de la libra sigue intacta de cara a las próximas semanas.
El principal catalizador es la diferencia de política monetaria entre la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra. Los recientes datos de PCE subyacente de EEUU mostraron que la inflación sigue siendo persistente en el 2,9%, lo que hace que la Fed sea reticente a recortar, mientras que la última reunión del Banco de Inglaterra mostró un reparto de votos de 6-3 a favor de mantener los tipos, lo que señala un creciente deseo de empezar a flexibilizar. Esta divergencia fundamental sigue pesando de forma notable sobre el cruce GBP/USD.
El sentimiento de mercado también se está viendo lastrado por el renovado riesgo geopolítico procedente de Oriente Medio. Los recientes choques entre Hezbolá e Israel han llevado esta semana al Índice del Dólar (DXY) a un nuevo máximo de 2026 en 106,50, al buscar los inversores activos refugio. Cualquier escalada adicional probablemente añadiría más presión bajista sobre la libra.
Datos domésticos, volatilidad y eventos clave por delante
En el frente interno, Reino Unido presenta un panorama mixto, pero en última instancia preocupante. Aunque las ventas minoristas del mes pasado fueron sólidas, las últimas cifras mostraron que el endeudamiento público se disparó hasta 18.000 millones de libras en mayo, muy por encima de las previsiones. Esto reaviva las dudas sobre la estabilidad fiscal del Reino Unido y añade presión al sentimiento negativo en torno a la libra.
Con este telón de fondo de incertidumbre, consideramos que las primas de opciones son atractivas. La volatilidad implícita a 1 mes del GBP/USD ya ha subido del 7,5% al 9,0% durante la última semana, y esperamos que aumente más. Buscamos comprar straddles para posicionarnos ante un movimiento significativo del precio, ya que es poco probable que se mantenga el actual escenario de baja actividad.
De cara a la próxima semana, el calendario es crítico, con los PMI flash tanto del Reino Unido como de EEUU. Todas las miradas estarán puestas en el informe de inflación del PCE subyacente de EEUU, que podría marcar el tono del dólar durante el verano. Los discursos de los responsables de los bancos centrales también serán clave para detectar cualquier cambio en su enfoque.
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