El índice de precios al consumo de Colombia aumentó un 0,47% mensual en mayo, por debajo del consenso del 0,51%. La cifra apunta a unas presiones de precios ligeramente más suaves de lo que el mercado había descontado, aunque sigue indicando un aumento del coste de la vida frente a abril.
En términos mensuales, los datos sitúan la inflación de mayo marginalmente por debajo de lo esperado, ya que el 0,47% quedó 0,04 puntos porcentuales por debajo de la previsión del 0,51%. La publicación del IPC ofrece una lectura actualizada de la dinámica inflacionista a corto plazo en Colombia, con la sorpresa concentrada en la variación mes a mes.
Implicaciones para la política monetaria y el peso colombiano
Con la inflación de mayo por debajo de las previsiones, vemos una señal clara de que el Banco de la República dispone de más margen para recortar los tipos de interés. Este giro dovish implica que deberíamos anticipar un ciclo de relajación más agresivo de lo que el mercado venía descontando. La próxima reunión del banco central, a finales de julio, pasa ahora a ser un evento clave.
Nuestro foco principal debería estar en el cruce USD/COP, ya que la perspectiva de tipos más bajos probablemente debilite al peso. Estamos considerando comprar opciones call sobre USD/COP con vencimientos a finales de julio y agosto, apuntando a un movimiento hacia el nivel de 4.350. Datos recientes del CME muestran un aumento notable del interés abierto en este tipo de opciones, lo que sugiere que esta visión está ganando tracción.
En el mercado de swaps de tipos, deberíamos posicionarnos para recibir el tipo fijo en swaps IBR, apostando a que el tipo overnight caerá. La curva de swaps ya descuenta 25 puntos básicos adicionales de recortes para 2026, elevando el total de relajación esperada a 100 puntos básicos. Creemos que la cifra final podría acercarse más a 150 puntos básicos si esta tendencia desinflacionista continúa.
Contexto económico y precedente histórico
Esta única lectura de inflación refuerza una tendencia más amplia de desaceleración de la actividad económica. El crecimiento del PIB del primer trimestre de 2026 fue un débil 1,1%, y los últimos datos del PMI manufacturero se situaron en 49,5, indicando contracción. Esta combinación de crecimiento flojo e inflación a la baja otorga al banco central un doble mandato para actuar.
Históricamente, el peso colombiano ha mostrado una sensibilidad significativa a los cambios en las expectativas de política monetaria. Durante el ciclo de bajadas de 2017-2018, el USD/COP repuntó más de un 15% a medida que el banco central recortaba su tipo de referencia en 300 puntos básicos. Anticipamos un patrón similar —aunque quizá menos acusado— en la segunda mitad de este año.
Dada la mayor certidumbre de recortes de tipos, es probable que la volatilidad implícita en las opciones sobre el peso aumente antes de las próximas reuniones de política monetaria. Deberíamos actuar en las próximas una o dos semanas para estructurar estas posiciones antes de que el coste de las opciones se encarezca de forma significativa. Esta estrategia nos permite aprovechar el movimiento direccional esperado, al tiempo que gestionamos el riesgo a la baja.
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