Las tensiones regionales sostienen la demanda de refugio
También el martes, Mohsen Rezaei, asesor militar senior del líder supremo iraní Mojtaba Khamenei, dijo que la guerra seguirá hasta que Irán reciba una compensación total por los daños que afirma haber sufrido. La incertidumbre en la región ha sostenido la demanda de oro como activo refugio (una inversión que suele subir cuando hay miedo o riesgo en los mercados). Al mismo tiempo, el conflicto en Oriente Medio ha aumentado los precios de la energía y ha reducido las expectativas de recortes de tasas de interés en Estados Unidos. Menos probabilidad de recortes puede presionar al oro, porque el oro no paga intereses. Con tasas más altas, muchos inversores prefieren bonos del gobierno (deuda emitida por el Estado que sí paga intereses) en lugar de metales preciosos. Conviene recordar la volatilidad extrema (cambios muy bruscos de precio) durante el conflicto entre Estados Unidos e Irán en 2025, cuando el oro osciló entre compras por refugio y temores por tasas más altas. Con la incertidumbre aún presente, algunos operadores podrían considerar *long strangles* (estrategia con opciones que compra una opción de compra y una opción de venta, ambas “fuera del dinero”, es decir, con precios de ejercicio que aún no convienen si el precio actual no se mueve). Esta estrategia gana si el precio se mueve mucho en cualquier dirección, sin apostar a si subirá o bajará. El recuerdo de ese peor desempeño semanal desde 1983 subraya la importancia de la volatilidad. Hoy, el Cboe Gold Volatility Index (GVZ) (índice que estima la volatilidad esperada del oro a partir de los precios de opciones) ronda un nivel más moderado de 18, muy por debajo de los saltos vistos en 2025. Esta volatilidad implícita relativamente baja (volatilidad “descontada” por el mercado en el precio de las opciones) hace que comprar opciones sea más barato, por ejemplo *protective puts* (opciones de venta para proteger una posición comprada) como cobertura (protección para limitar pérdidas).Rendimientos, energía y coberturas con derivados
El conflicto del año pasado elevó las expectativas de inflación y aún se ven consecuencias en el mercado de bonos. El rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años se mantiene cerca de 4.5%, lo que hace que el oro —que no paga intereses— sea menos atractivo. Hay que vigilar cualquier nueva subida de rendimientos, que podría ser un motivo para usar *bear call spreads* (estrategia con opciones que busca ganar si el precio no sube más allá de un nivel; normalmente se vende una opción de compra y se compra otra a un precio de ejercicio más alto para limitar el riesgo) para apostar a un “techo” en el precio del oro. Los precios de la energía siguen siendo un factor clave, con el petróleo WTI (referencia del precio del crudo en Estados Unidos) aún alto, cerca de $95 por barril. Como la energía más cara puede impulsar la inflación y presionar a la Fed (Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos) a mantener tasas altas, esto tiende a afectar negativamente al oro. Se pueden usar derivados (contratos financieros cuyo valor depende del precio de otro activo, como futuros u opciones) sobre petróleo como cobertura o como señal adelantada de presión sobre el metal amarillo.
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