El yen vuelve a estar bajo presión al inicio de la semana asiática, con el dólar estadounidense captando una nueva demanda como refugio tras el fracaso de las conversaciones de paz entre EEUU e Irán durante el fin de semana. Los negociadores iraníes abandonaron la mesa después de que el presidente Donald Trump amenazara con atacar de nuevo a Irán, tras afirmar Teherán el sábado que cerraría el estrecho de Ormuz en respuesta a la continuidad de las hostilidades israelíes en Líbano. Fox News informó de nuevas advertencias por parte de Trump, incluida una amenaza de tomar el control de la vía marítima.
El dólar más firme ha empujado al USD/JPY de nuevo hacia el máximo de la semana pasada, cerca de 161,80, el nivel más alto desde julio de 2024. Cualquier subida adicional, sin embargo, sigue limitada por el riesgo de intervención japonesa en el mercado de divisas, lo que podría dar apoyo al JPY. Ese telón de fondo se ve reforzado por recientes comentarios de tono restrictivo del Banco de Japón y por señales procedentes de las actas de la reunión de abril.
Flujos refugio y volatilidad del yen
Vemos el aumento de la tensión geopolítica en Oriente Próximo como el principal motor de un dólar más fuerte. Estos flujos hacia activos refugio están empujando al USD/JPY hacia el nivel de 161,80, un punto clave de resistencia de la semana pasada. En consecuencia, la volatilidad implícita de las opciones a un mes se ha disparado hasta el 14,8%, lo que refleja la incertidumbre de los operadores ante la posibilidad de un movimiento brusco.
En este contexto, contemplamos comprar opciones call sobre USD/JPY con strikes en torno a 162,00 y 162,50. Esta estrategia nos permite capturar un mayor potencial alcista si los temores geopolíticos siguen dominando el mercado. La principal ventaja es que nuestra pérdida máxima queda limitada a la prima pagada, lo que nos protege frente a una caída súbita y pronunciada causada por una intervención.
Para quienes creen que es inminente un movimiento significativo pero dudan sobre la dirección, merece la pena considerar un straddle largo. Esto consiste en comprar simultáneamente una call y una put con el mismo precio de ejercicio, beneficiándose de un gran movimiento del precio en cualquiera de los dos sentidos. En intervenciones anteriores en 2022 hemos visto movimientos de 3-5 yenes en un solo día, lo que hace que esta sea una estrategia viable ante una expectativa de alta volatilidad.
Posicionamiento abarrotado y estrategias con opciones
El nerviosismo del mercado también se refleja en los precios de la energía, con los futuros del Brent superando los 98 dólares por barril ante el temor a interrupciones del suministro a través del estrecho de Ormuz. Los datos recientes de la CFTC muestran que las posiciones netas cortas especulativas sobre el yen se mantienen cerca de máximos históricos. Este posicionamiento tan concurrido podría alimentar un movimiento agresivo del precio ante cualquier nuevo catalizador, ya sea una escalada militar o una intervención sorpresa.
También favorecemos el uso de bull call spreads, como comprar la call 162,00 y vender la call 163,50. Esto abarata el coste de entrada al limitar el beneficio potencial, un intercambio razonable dada la alta probabilidad de intervención por encima de 162,00. Esta estructura nos permite posicionarnos para una continuación del goteo alcista, al tiempo que reconocemos el techo muy real que está imponiendo el Banco de Japón.
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