USD/JPY se reafirmó por encima de 159,50 el lunes y avanzó hacia 160,00, un nivel que a finales de abril provocó compras oficiales de yenes, mientras la divisa sigue presionada por el diferencial de tipos entre EEUU y Japón, una Reserva Federal (Fed) que no tiene prisa por recortar, y el encarecimiento del crudo ligado al conflicto en Oriente Medio, que eleva los costes para una economía dependiente de la energía importada. Cuando el Banco de Japón (BoJ) y el Ministerio de Finanzas vendieron dólares cerca de 160,00 a finales de abril, el cruce cayó hasta alrededor de 152,00 antes de volver a aproximadamente 159,00 en cuestión de semanas, lo que refuerza la idea de que la intervención puede moderar los movimientos, pero no necesariamente cambiar la dirección sin un estrechamiento del diferencial de rentabilidades.
El BoJ mantuvo su tipo oficial en el 0,75% a finales de abril, con tres miembros discrepando a favor de una subida inmediata, y la atención se centra en la reunión de este mes a medida que los datos de ganancias salariales en efectivo (Labour Cash Earnings) se incorporan al telón de fondo salarios-precios para un eventual endurecimiento. En el plano técnico, USD/JPY se mantiene por encima de la EMA de 50 periodos cerca de 158,50 y de la EMA 200 en torno a 155,50, mientras que el Stoch RSI está en sobrecompra; la resistencia se sitúa en 160,00 y después en 160,50, con soportes en 159,00 y en la EMA 50. Las próximas referencias serán las publicaciones sobre empleo en EEUU: JOLTS el martes, ADP el miércoles y NFP el viernes a las 12:30 GMT; el consenso se sitúa cerca de 85.000 frente a 115.000 previamente, y se espera una tasa de paro en torno al 4,3%.
Debilidad del yen e intervención oficial
El dólar estadounidense vuelve a presionar el nivel de 160 yenes, una línea roja en la que las autoridades japonesas ya han intervenido anteriormente para comprar su divisa. El relato fundamental no ha cambiado: el diferencial de tipos de interés entre EEUU y Japón sigue siendo enorme. Mientras la Reserva Federal mantiene los tipos en torno al 3,75%, el Banco de Japón solo ha logrado elevar su tipo hasta el 0,50%, manteniendo al yen estructuralmente débil.
Todos recordamos las intervenciones masivas de abril y mayo de 2024, cuando Japón gastó más de 9 billones de yenes para defender su divisa. El mercado aprendió entonces que estas actuaciones solo compran tiempo y no cambian la tendencia subyacente. La debilidad del yen es una cuestión simple de aritmética y, hasta que esa matemática cambie, es probable que cualquier rebote impulsado por la intervención sea temporal.
Estrategia con derivados y el camino por delante
Para los operadores de derivados, esto crea una oportunidad clara para cubrirse frente a un movimiento bajista súbito y acusado. Consideramos que comprar opciones put de USD/JPY a corto plazo con strikes en torno a 159,00 o 158,50 es una forma prudente de protegerse ante una intervención sorpresa desde Tokio. Esta estrategia ofrece una vía de riesgo definido para beneficiarse de la volatilidad que generaría una actuación oficial en los próximos días.
La tensión en torno al nivel de 160 también ha elevado la volatilidad implícita, encareciendo las opciones. Por ello, vemos la venta de volatilidad como una estrategia de alto riesgo en este momento. El muelle comprimido puede saltar en cualquiera de las dos direcciones, y estar posicionado para un movimiento relevante, en lugar de para la calma, parece el enfoque más lógico.
Todas las miradas están ahora puestas en el informe de empleo de EEUU (Nonfarm Payrolls) de este viernes, que es un catalizador de primer orden. Una encuesta reciente de CME Group muestra que los mercados descuentan aproximadamente un 60% de probabilidad de un recorte de tipos de la Fed en septiembre, y una cifra débil de empleo consolidaría esas apuestas, presionando al dólar a la baja. Sin embargo, un dato sólido podría empujar el USD/JPY por encima de la barrera de 160,00 y retar a las autoridades a actuar.
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