GBP/USD rebotó tras mantenerse por encima de su mínimo del 31 de marzo en 1,3159, pero el balance de riesgos sigue inclinado a la baja. El relato se apoya en una divergencia de crecimiento más amplia: las perspectivas de EEUU se describen como más sólidas que las del Reino Unido, mientras que la política doméstica británica añade incertidumbre, lo que lastra la recuperación de la libra.
En la política británica, Andy Burnham ganó la elección parcial de Makerfield, lo que se interpreta como una vía para su regreso al Parlamento y un posible desafío al liderazgo del primer ministro Keir Starmer. En tipos, la curva de swaps sigue descontando una subida de 25 pb del Banco de Inglaterra hasta el 4,00% en noviembre. Por separado, el Banco mantuvo su tipo oficial en el 3,75% por cuarta reunión consecutiva, una decisión descrita como ampliamente esperada, y el grado de disenso de corte hawkish aumentó en línea con el consenso.
El rebote de la libra se percibe como temporal ante vientos fundamentales en contra
Consideramos que el reciente rebote de la libra desde su mínimo de mayo cerca de 1,2420 es temporal, con riesgos que continúan sesgados a la baja para GBP/USD. El cruce tiene dificultades para consolidarse por encima del nivel de 1,2500. Esto refleja unas perspectivas económicas más sólidas en EEUU frente al Reino Unido y un entorno político cada vez más complicado en Gran Bretaña.
Los datos macro fundamentales respaldan un dólar más fuerte. Las cifras recientes muestran que la economía de EEUU creció a una tasa anualizada del 2,1% en el primer trimestre de 2026, mientras que el PIB del Reino Unido se mantuvo prácticamente plano, con un avance de apenas el 0,1%. Con una inflación en EEUU que se muestra persistente y el desempleo británico repuntando al 4,5%, la divergencia de crecimiento entre ambas economías se hace más evidente.
La divergencia política y de política monetaria presiona a la libra esterlina
En el frente doméstico, el telón de fondo político del Reino Unido es confuso y supone un lastre para la libra. Seguimos los debates internos del Gobierno laborista sobre el próximo presupuesto, con una presión significativa para aumentar el endeudamiento a fin de financiar los servicios públicos. Esto despierta dudas sobre la credibilidad fiscal del país, lo que podría pesar de forma relevante sobre la libra.
También existe una clara divergencia en las expectativas de política monetaria. La última reunión del Banco de Inglaterra evidenció una votación dividida, con algunos miembros a favor de un recorte de tipos, lo que lleva a los mercados de swaps a asignar una probabilidad del 50% a un recorte para septiembre. En contraste, la Reserva Federal de EEUU mantiene un tono hawkish, señalando que los tipos se mantendrán más altos durante más tiempo para combatir la inflación.
Históricamente, los periodos de incertidumbre política combinados con un peor desempeño económico han sido tóxicos para la libra, como se vio durante la crisis del “mini-presupuesto” de 2022, que llevó a GBP/USD a mínimos históricos. Creemos que las opciones put sobre GBP/USD, o estructuras bajistas de corto plazo como spreads de puts, podrían ser una forma eficaz de posicionarse ante un posible movimiento a la baja en las próximas semanas. Estas estrategias permiten a los operadores beneficiarse de caídas limitando el riesgo inicial.
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