La actividad manufacturera de EEUU se aceleró en mayo, ya que el índice PMI manufacturero del Institute for Supply Management (ISM) subió a 54 desde 52,7 en abril, superando la previsión del mercado de 53. Las presiones sobre los precios se moderaron ligeramente: el índice de precios pagados bajó a 82,1 desde 84,6. Las condiciones del mercado laboral se mantuvieron débiles, aunque el índice de empleo mejoró hasta 48,6 desde 46,4, todavía por debajo del umbral de 50 que suele separar la expansión de la contracción.
Dentro de los cinco componentes del PMI, los nuevos pedidos y la producción registraron un crecimiento más rápido que el del mes anterior, mientras que los plazos de entrega de los proveedores no variaron. El empleo y los inventarios continuaron en contracción, pero mejoraron. Tras la publicación, el dólar estadounidense se mantuvo firme, con el índice USD avanzando un 0,43% en la sesión hasta 99,36 en el momento de la publicación.
Implicaciones para la política de la Reserva Federal y los mercados en general
Con los últimos datos de manufacturas situándose por encima de lo esperado, apreciamos una aceleración de la actividad económica. Este sólido comportamiento complica el escenario de un giro inminente de la Reserva Federal, lo que sugiere que los recortes de tipos están más lejos de lo que muchos anticipaban. Por ello, los traders deberían ser prudentes a la hora de posicionarse ante una relajación inmediata.
Los detalles del informe apuntan a un entorno complejo para la Reserva Federal. Lo vemos en la reacción del mercado de futuros de tipos de interés, donde la probabilidad de una subida de tipos en la próxima reunión empieza a descontarse con mayor seriedad, pasando del 15% a más del 30% esta mañana. Dado que el último informe nacional de inflación mostró que el IPC sigue elevado en el 3,4%, estos datos de fuerte crecimiento mantendrán a los responsables de política monetaria en máxima vigilancia.
Para los operadores de renta variable, esto apunta a un mercado que podría encontrar un techo en el corto plazo. Creemos que vender opciones call sobre los principales índices, como el S&P 500, o estructurar spreads bajistas con calls podría ser una estrategia prudente para aprovechar esta dinámica. Históricamente, periodos de fuerte crecimiento combinados con una política monetaria restrictiva, similares al ciclo de 2022, han tendido a desembocar en mayor volatilidad y en un comportamiento lateral de las bolsas.
Asignación de activos y oportunidades sectoriales
La fortaleza del dólar es una consecuencia directa de este mejor desempeño económico. Frente a la eurozona, donde el último PMI manufacturero sigue en terreno contractivo, en 47,3, EEUU parece una apuesta claramente superior. Estamos aumentando nuestras posiciones largas en el dólar, especialmente frente al euro y al yen, ya que es probable que esta divergencia se amplíe en las próximas semanas.
Por último, el repunte de los nuevos pedidos y de la producción es una señal claramente positiva para las materias primas industriales. Lo vemos como una oportunidad en activos como el cobre, que a menudo actúa como indicador adelantado de la salud manufacturera global. Los futuros del cobre ya han repuntado con la noticia, y esperamos que esta tendencia continúe mientras los datos sigan apuntando a una demanda industrial sostenida.
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