El oro se negoció cerca de los 4,020 dólares en la mañana del martes en Nueva York, con una baja de alrededor de 1.4% tras abrir en torno a 4,075 dólares y deslizarse hasta apenas por encima de los 4,000. La caída se produjo mientras las acciones asiáticas se vendían con fuerza: los títulos coreanos bajaron casi 11%, mientras el Nikkei 225 perdió cerca de 4% y el referente regional retrocedió 3%. La demanda de protección favoreció en cambio a los bonos gubernamentales y al dólar estadounidense: el Índice del Dólar (DXY) se ubicaba cerca de 101.50, en un máximo de un mes, y el dólar se mantenía apenas por debajo de 164.00 frente al yen. El soporte geopolítico también se debilitó, con la pausa en los ataques de EE. UU. sobre Irán entrando en un cuarto día; el tránsito por el Estrecho de Ormuz permanecía por debajo de 10 buques al día frente a alrededor de 100 antes del conflicto.
La atención se centra en la decisión de política del miércoles a las 18:00 GMT, con los mercados asignando una probabilidad de 36% a un alza en esta reunión, al menos un incremento con cerca de 80% de probabilidad para septiembre, y sin recortes incorporados en la curva de 2026. La inflación de junio mostró la general en 3.5% interanual frente a un límite superior de 3.75%, y la subyacente en 2.6%, mientras que los datos de flujos indicaron que los productos bursátiles (ETP) respaldados físicamente recortaron alrededor de 8,900 millones de dólares, reduciendo las tenencias en 74 toneladas hasta poco más de 4,000 toneladas, aun cuando las entradas netas del primer semestre fueron de aproximadamente 8,000 millones y los fondos asiáticos captaron un récord de 12,000 millones. El jueves se publican el PCE subyacente de junio en 0.2% mensual y 3.3% interanual frente a 0.3% y 3.4%, el PIB en 2.1% anualizado, y las solicitudes de subsidio por desempleo en 200,000 frente a 187,000; por separado, la contratación privada se desaceleró a 15,000 desde 16,250 y la confianza se ubicó en 90.8. Los niveles clave citados fueron resistencia en 4,075 dólares, luego 4,150 dólares y la EMA de 50 días cerca de 4,200, frente a soporte en 4,000 y apenas por debajo de 3,950, con una corrección de 28% desde el récord de enero cerca de 5,600.
El fracaso del oro como refugio y perspectiva táctica de trading
Creemos que los operadores de derivados deberían prepararse para vender repuntes de corto plazo en el oro, ya que el metal no está actuando como refugio pese a la turbulencia global. Con el oro cayendo a casi 4,020 dólares pese a un desplome bursátil de doble dígito en Asia, es evidente que el “bid” de miedo tradicional está fluyendo hacia el dólar y los bonos del Tesoro, en lugar de hacia el metal. Deberíamos buscar establecer posiciones bajistas mediante opciones, como la compra de puts, ante cualquier rebote temporal hacia la resistencia de 4,075 dólares.
Presión de política monetaria y flujos de ETF
El principal lastre para el oro sigue siendo la postura persistentemente hawkish de la Reserva Federal, con los mercados incorporando una probabilidad de 80% de un alza de tasas para septiembre. Históricamente, cuando las tasas reales se vuelven positivas —similar al “taper tantrum” de 2013, cuando el oro se desplomó más de 25%—, el lingote sin rendimiento tiene dificultades para competir con el efectivo. Con el PCE subyacente esperado en 3.3% y la tasa de política manteniéndose altamente restrictiva, anticipamos que el metal seguirá bajo fuerte presión en las próximas semanas.
También debemos monitorear la marcada divergencia entre las ventas institucionales en Occidente y la compra física en Asia. Datos del World Gold Council muestran que los ETF respaldados físicamente registraron salidas por 8,900 millones de dólares en junio, reflejando una tendencia más amplia en la que el alza de rendimientos desvía capital desde los metales preciosos. Si bien la acumulación asiática de largo plazo aporta un colchón temporal, la falta de respaldo institucional occidental implica que los repuntes probablemente encuentren techo cerca de la media móvil de 50 días en 4,200 dólares.
Para nuestra estrategia de trading en las próximas semanas, recomendamos apuntar al soporte crucial de 4,000 dólares, con un objetivo secundario en el piso del verano de 3,950. Los operadores pueden utilizar spreads bajistas con puts (bear put spreads) para capturar este impulso descendente limitando el riesgo si la volatilidad se dispara en torno a los datos de PIB e inflación del jueves. Deberíamos mantener este sesgo bajista salvo que el oro logre un cierre diario por encima de la resistencia de 4,150 dólares.
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