El oro (XAU/USD) cayó el jueves a un mínimo de seis meses, borrando sus ganancias en lo que va de año, ya que un dólar estadounidense (USD) más fuerte, las expectativas de una Reserva Federal (Fed) de tono restrictivo y las ventas técnicas lastraron la demanda. El metal tocó los 4.023 dólares, su nivel más bajo desde noviembre de 2025, y se situaba por última vez en torno a 4.080 dólares. El oro ha retrocedido cerca de un 25% desde que comenzó la guerra entre EE. UU. e Irán a finales de febrero y está casi un 27% por debajo de su máximo de enero, cerca de los 5.600 dólares, mientras que el dólar estadounidense ha pasado a ocupar el primer lugar como activo defensivo preferido.
El encarecimiento de la energía ha agudizado las preocupaciones inflacionistas y ha desplazado las expectativas de tipos hacia el riesgo de una subida de la Fed este año, en lugar de al menos dos recortes que se descontaban a comienzos de 2026. La inflación en EE. UU. repuntó del 2,4% en enero al 4,2% en mayo, el mayor registro desde abril de 2023, mientras que el IPP de mayo subió un 6,5% interanual frente al 5,7% de abril y las previsiones del 6,4%; el IPP subyacente se mantuvo en el 4,9%, por debajo del consenso del 5,4%. En el plano técnico, el XAU/USD se sitúa por debajo de las medias móviles simples (SMA) de 200, 50 y 100 días, con un RSI cerca de 26 y un MACD en negativo; el DXY está por encima de 100,00. La resistencia se encuentra en 4.446,50 dólares, 4.593,71 dólares y 4.774,23 dólares, con soportes en 4.000 y 3.900 dólares.
—Perspectiva bajista para el oro impulsada por la política de la Fed y la fortaleza del dólar
Dadas las dinámicas actuales del mercado, consideramos que la tendencia dominante del oro es bajista, impulsada por una Reserva Federal de tono restrictivo y un dólar estadounidense fuerte. Nuestra estrategia principal debería consistir en posicionarnos para nuevas caídas, contemplando la compra de opciones put con precios de ejercicio por debajo del nivel psicológico de 4.000 dólares. La venta de contratos de futuros sobre oro también es una vía directa para aprovechar este impulso a la baja.
Los comentarios recientes de responsables de la Fed no han hecho sino reforzar esta visión: el gobernador Waller afirmó la semana pasada que el banco central debe “actuar de forma decisiva” para frenar la inflación, lo que los mercados interpretaron como una señal de una posible subida de tipos en julio. La herramienta CME FedWatch indica ahora una probabilidad del 70% de una subida de 25 puntos básicos en la próxima reunión del FOMC, un giro radical respecto a las expectativas de recortes de tipos que se manejaban en enero. Esta postura agresiva hace que activos sin rentabilidad como el oro resulten cada vez menos atractivos.
El último informe Commitment of Traders (COT) de la CFTC confirma este sesgo bajista entre los inversores institucionales. Los datos, publicados el pasado viernes, mostraron que los grandes especuladores y los fondos de cobertura han recortado sus posiciones netas largas en futuros de oro en más de un 60% solo en el último mes. Se trata de la caída más significativa del posicionamiento alcista desde el cuarto trimestre de 2024, lo que sugiere que el dinero inteligente está vendiendo activamente.
—Niveles técnicos, volatilidad de mercado e implicaciones estratégicas
Aunque el RSI diario se encuentra en zona de sobreventa, alrededor de 26, no lo interpretamos como una señal de giro, sino como la posibilidad de un rebote a corto plazo. Cualquier repunte hacia la media móvil de 200 días, en torno a los 4.450 dólares, debería verse como una oportunidad para iniciar nuevas posiciones cortas a un mejor precio. No recomendaríamos intentar “coger el cuchillo que cae” tomando posiciones largas.
La escalada del conflicto en Oriente Próximo, con el Brent superando recientemente los 135 dólares por barril, está generando una volatilidad significativa en los mercados. Esta elevada volatilidad implícita en el mercado de opciones hace atractivas estrategias como los diferenciales bajistas con puts (bear put spreads). Al comprar una put a un strike más alto y vender otra a un strike más bajo, podemos acotar el riesgo mientras apostamos por una continuación de la caída del precio del oro.
Podemos recurrir a la historia como guía, en concreto a comienzos de los años ochenta bajo la presidencia de la Fed de Paul Volcker. En aquel periodo, la inflación desbocada fue finalmente contenida mediante subidas agresivas de tipos, lo que provocó un fuerte descenso del precio del oro incluso cuando, inicialmente, la inflación era elevada. El entorno actual refleja esa dinámica: las medidas del banco central para encarecer el precio del dinero constituyen un viento en contra mucho más poderoso para el oro que su atractivo tradicional como cobertura frente a la inflación.
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