El IPC general del Reino Unido se mantuvo en el 2,8% interanual en mayo, 0,2 puntos porcentuales por debajo de la estimación mediana de Bloomberg y 0,5 puntos porcentuales por debajo de la proyección del Informe de Política Monetaria (MPR) de abril del Banco de Inglaterra. La inflación subyacente, sin embargo, repuntó 0,1 puntos porcentuales hasta el 2,6%, lo que apunta a presiones de fondo más firmes pese a que la tasa general quedó por debajo de lo previsto.
La composición del dato mostró una mayor inflación en servicios y combustibles, compensada por una moderación en alimentos y bienes. La inflación de servicios aumentó 0,5 puntos porcentuales hasta el 3,7% interanual, aún 0,2 puntos porcentuales por debajo de la estimación del MPR de abril del BoE. Dentro de los servicios, una corrección de la ONS al incremento del impuesto de circulación (Vehicle Excise Duty) del año pasado generó un efecto base positivo que añadió 0,25 puntos porcentuales, mientras que la reversión de la debilidad de abril en las tarifas aéreas asociada a la Semana Santa aportó 0,15 puntos porcentuales y el transporte marítimo sumó algo menos de 0,1 puntos porcentuales.
Señales de moderación de la inflación e implicaciones para la política monetaria
A la luz de los datos de inflación de mayo conocidos hoy, 17 de junio de 2026, apreciamos una señal clara de que las presiones subyacentes sobre los precios en el Reino Unido se están moderando. El IPC general quedó sensiblemente por debajo de las expectativas, y la fortaleza de la inflación de servicios parece temporal. Esto sugiere que la trayectoria del Banco de Inglaterra respecto a futuras subidas de tipos es ahora menos segura.
Los factores que explican el salto de la inflación de servicios, como los efectos base derivados de los impuestos sobre vehículos y el rebote de las tarifas aéreas, no son indicios de una economía persistentemente sobrecalentada. Conviene mirar más allá de estos elementos técnicos y centrarse en la debilidad tanto de los precios de los alimentos como de los bienes. Esta suavidad de fondo es más representativa de la tendencia real de la inflación.
Posicionamiento de mercado e implicaciones para la divisa
Los datos recientes respaldan esta lectura: el último PMI flash de S&P Global/CIPS de junio descendió hasta 52,8 y las cifras de crecimiento salarial de la ONS se moderaron al 3,9%. Estos registros, junto con la sorpresa a la baja del IPC de mayo, dibujan una economía que se está enfriando. El mercado podría estar sobreestimando la determinación del banco central de seguir endureciendo la política.
Por ello, consideramos que posicionarse para unos tipos de interés futuros más bajos es la estrategia adecuada para las próximas semanas. Esto implica recibir fijo en swaps de tipos de interés con vencimiento a finales de 2026, ya que el nivel actualmente descontado parece demasiado exigente. La compra de contratos de futuros referenciados a la tasa SONIA para las reuniones del 4T de 2026 también ofrece una vía directa para beneficiarse de una revisión a la baja de las expectativas de tipos.
Este escenario probablemente ejercerá presión bajista sobre la libra esterlina. Históricamente, las divisas tienden a debilitarse cuando se percibe que sus bancos centrales adoptan un tono más dovish que sus homólogos. En consecuencia, vemos valor en comprar opciones put sobre GBP/USD, anticipando un descenso del tipo de cambio a medida que se reduzcan las expectativas de subidas de tipos.
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