El Índice del Dólar estadounidense (DXY) subió hasta un nuevo máximo de 13 meses a finales de semana antes de moderarse, en un movimiento explicado por las expectativas de una política más restrictiva de la Reserva Federal y no tanto por una búsqueda de refugio. Tras el giro más agresivo del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) en junio, el soporte del dólar se ha asentado en los diferenciales de tipos de interés, mientras otros bancos centrales hicieron una pausa. El Banco de Inglaterra (BoE) y el Banco Nacional Suizo (SNB) mantuvieron la política sin cambios, mientras que el Banco Central Europeo (BCE) ejecutó su primera subida de tipos desde 2023.
En la Fed cambió la guía de política: el comité mantuvo los tipos en el 3,75% y el diagrama de puntos (dot plot) se desplazó al alza, con la mediana señalando un sesgo hacia más endurecimiento este año. La atención de la próxima semana se centra en las publicaciones del jueves a las 12:30 GMT, cuando llegarán a la vez la tercera estimación del PIB del primer trimestre y los datos de mayo del gasto en consumo personal (PCE); se espera un PIB del 1,6% frente al 2,0% inicial, mientras que el PCE subyacente se prevé en el 0,3% mensual tras el 0,2%. Entre los niveles técnicos citados figuran resistencias en 101,00 y 102,00, soportes en 100,50 y 100,00, y una zona de medias móviles exponenciales (EMA) de 50 y 200 días cerca de 99,00; el IPC general de mayo se situó por encima del 4% interanual.
Diferenciales de rentabilidad y divergencia de política
La fortaleza del dólar proviene del simple hecho de que la Reserva Federal está dispuesta a subir los tipos mientras que otros bancos centrales no lo están. Lo interpretamos como una estrategia clara basada en el diferencial de rentabilidad, especialmente con el diferencial entre los bonos del Tesoro de EE. UU. a 2 años y el bund alemán superando ya los 150 puntos básicos. Esta brecha hace que mantener dólares sea más atractivo para el capital que busca rentabilidad.
Nuestro foco inmediato está en la publicación del próximo jueves del gasto en consumo personal (PCE). Después de que la Oficina de Estadísticas Laborales informara de que el IPC interanual de mayo se mantuvo tozudamente en el 4,1%, una aceleración en el indicador de PCE preferido por la Fed prácticamente dejaría cerrada una futura subida de tipos. Este dato, por sí solo, validará nuestra visión alcista sobre el dólar o indicará que el rally se ha adelantado.
Estrategias de trading y perspectivas de mercado
Estamos considerando estrategias alcistas con derivados sobre el Índice del Dólar estadounidense, como la compra de opciones call o spreads de call con precios de ejercicio orientados al rango 101,50–102,00. Estos instrumentos permiten aprovechar un posible movimiento de ruptura tras el PCE, a la vez que delimitan el riesgo si los datos de inflación resultan más suaves. Utilizaremos el nivel 100,00 como referencia clave para replantearnos nuestra exposición alcista.
Esta divergencia de política recuerda a ciclos pasados, como finales de los años setenta, cuando los shocks energéticos obligaron a la Fed a endurecer la política incluso en medio de inquietudes sobre el crecimiento. Los datos de la herramienta CME FedWatch muestran que las probabilidades implícitas de una subida de 25 puntos básicos en la reunión de septiembre han repuntado por encima del 60%, desde apenas el 20% de hace un mes. Creemos que el mercado aún está infravalorando el compromiso de la Fed con la lucha contra la inflación.
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