El euro subió un 0,12%, hasta aproximadamente 185,45 frente al yen japonés en la sesión europea del viernes, apoyado por una fortaleza generalizada del EUR frente a la mayoría de sus principales pares, aunque no frente al dólar estadounidense. Los mercados descuentan la posibilidad de una subida adicional de tipos del Banco Central Europeo este año, en respuesta a la preocupación por un desanclaje de las expectativas de inflación tras la crisis en Oriente Próximo. El jueves, el BCE elevó en 25 puntos básicos los tipos de interés clave y afirmó que las expectativas de inflación a corto plazo habían aumentado.
Los analistas de Deutsche Bank prevén otro movimiento de 25 puntos básicos en septiembre, prolongando el actual ciclo de endurecimiento. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, señaló que el banco se mantendría vigilante ante los riesgos de inflación y que supervisaría la magnitud y la persistencia de cualquier subida de los precios de la energía. El yen se debilitó frente a la mayoría de las principales divisas, con los operadores cautos antes de la decisión del Banco de Japón del martes; una encuesta de Reuters apunta a un incremento de 25 puntos básicos, hasta el 1%. La reunión está previsto que se celebre sin el gobernador del BoJ, Kazuo Ueda, que fue hospitalizado el 10 de junio.
Divergencia de políticas y motores fundamentales
Estamos viendo cómo el euro mantiene su fortaleza frente al yen japonés, cotizando ahora en torno a 198,50, a medida que se amplía la divergencia de política monetaria entre el Banco Central Europeo y el Banco de Japón. Esta tendencia está ofreciendo oportunidades claras para los operadores de derivados durante las próximas semanas. El principal catalizador es el cambio de expectativas: el BCE podría verse obligado a retrasar nuevos recortes de tipos.
Los datos recientes han reforzado esta visión: la última lectura del IPC de la eurozona de mayo de 2026 fue más elevada de lo previsto, en el 2,8%, alimentando el temor a que la inflación vuelva a enquistarse. Es un recordatorio nítido del periodo 2022-2023, y creemos que el mercado está infravalorando el riesgo de que el BCE mantenga los tipos sin cambios durante el tercer trimestre. Este giro más restrictivo está proporcionando un soporte significativo al euro frente a divisas con bancos centrales más acomodaticios.
Por el contrario, el yen japonés está bajo presión tras los últimos datos, que mostraron que el PIB de Japón del 1T de 2026 fue revisado a la baja hasta el -0,1%, señalando una recesión técnica. Este débil panorama interno dificulta mucho que el Banco de Japón continúe con su lenta senda de normalización de los tipos de interés. Ahora anticipamos que el BoJ mantendrá los tipos en su próxima reunión, decepcionando a los halcones que aún queden y lastrando con fuerza al yen.
Oportunidades de trading y gestión del riesgo
Dada esta ampliación de la brecha de políticas, vemos valor en posicionarse para nuevas subidas del EUR/JPY. Comprar opciones call a corto plazo con un precio de ejercicio en torno al nivel psicológico clave de 200,00 podría ser una estrategia eficaz para capturar este movimiento esperado. Este enfoque permite a los operadores beneficiarse de una subida del cruce, al tiempo que limita el riesgo máximo a la prima pagada por las opciones.
No obstante, los operadores deben mantenerse alerta ante una intervención verbal o directa de las autoridades japonesas, como se vio en 2024 cuando el yen se debilitó por encima de niveles históricos similares. El riesgo de giros repentinos y abruptos implica que las estrategias con un perfil de riesgo definido son preferibles a mantener posiciones al contado apalancadas. La actual elevada volatilidad implícita en el cruce también hace que la venta de puts fuera de dinero sea una estrategia potencial para cobrar prima, manteniendo una visión alcista.
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