El DJIA marcó un tercer récord consecutivo a primera hora del miércoles antes de girarse a la baja, después de que la Fed mantuviera sin cambios su política pero acompañara la decisión con proyecciones más restrictivas. El índice cayó hasta un mínimo de sesión cerca de 51.800, unos 480 puntos por debajo de su máximo intradía, y después se estabilizó con un descenso moderado. El FOMC dejó el rango objetivo en el 3,50%–3,75% con una votación unánime de 12 a 0, frente al 8 a 4 de abril. Eliminó su sesgo hacia la relajación y reiteró el compromiso con la estabilidad de precios, al tiempo que mejoró su valoración sobre la creación de empleo y apuntó a una sólida productividad e inversión.
El SEP impulsó el reajuste de precios: la proyección mediana para los fondos federales en 2026 subió hasta alrededor del 3,8% desde el 3,4% de marzo, mientras que la previsión mediana de inflación PCE para 2026 aumentó al 3,6% desde el 2,7%. En respuesta, la rentabilidad del Treasury a 2 años subió unos 11 puntos básicos, hasta cerca del 4,16%. Warsh anunció cinco grupos de trabajo para revisar las operaciones de la Fed, incluido el balance, y dijo que los cambios en el marco de comunicación y en el SEP podrían llegar antes de final de año. Los segmentos sensibles a los tipos se debilitaron, con el Nasdaq Composite y el Russell 2000 cayendo cerca del 1% en sus peores momentos, mientras las ventas minoristas aumentaron un 0,9% en mayo. Los niveles clave citados fueron resistencias en 52.000 y 52.300, con soportes en 51.800 y luego 51.500.
Volatilidad de mercado y posicionamiento defensivo
El giro restrictivo de la Fed apunta a una mayor volatilidad por delante. Observamos que el índice de volatilidad CBOE (VIX) ya ha repuntado más de un 30% hasta situarse por encima de 17, una señal clara de aumento del temor en el mercado. Nuestra respuesta inmediata es comprar opciones put sobre índices amplios como el SPX y el DIA para cubrirnos ante una caída adicional desde estos máximos.
El intento fallido de ruptura por encima de 52.300 es una señal bajista significativa, que crea un techo sólido para el mercado a corto plazo. Estamos estableciendo diferenciales bajistas de call (bear call spreads) con precios de ejercicio por encima del nivel de 52.000 para aprovechar esta nueva resistencia. Esta estrategia se beneficia tanto de una caída del Dow como de una consolidación lateral mientras el mercado digiere la nueva postura de la Fed.
Rotación sectorial, rentabilidades e impacto en el conjunto del mercado
Estamos reposicionándonos fuera de los sectores de crecimiento sensibles a los tipos, que han liderado el mercado durante meses. Los datos de flujos de fondos ya muestran que los fondos centrados en tecnología han registrado más de 2.000 millones de dólares en reembolsos esta semana, una tendencia que esperamos que se acelere. Estamos comprando puts sobre el Nasdaq 100 y rotando hacia opciones call sobre ETF del sector financiero, que suelen beneficiarse de un entorno de tipos más altos durante más tiempo.
El fuerte repunte de la rentabilidad del Treasury a 2 años hasta el 4,16% es la reacción más directa del mercado. Anticipamos más presión alcista sobre los tipos a corto plazo y estamos evaluando oportunidades para tomar posiciones cortas en futuros de Notes del Treasury a 2 años. Históricamente, este tipo de giros agresivos de la Fed provoca un aplanamiento de la curva, como estamos viendo ahora con el diferencial 10-2 estrechándose en 5 puntos básicos.
El castigo en las small caps, con el Russell 2000 cayendo con fuerza, sugiere que están arraigando preocupaciones económicas más amplias, ya que estas compañías son más sensibles al aumento de los costes de financiación. La ratio put/call de renta variable se ha disparado hasta 0,78, su nivel más alto en dos meses, lo que muestra que los operadores se están apresurando a comprar protección a la baja. Esto confirma nuestro sesgo defensivo y respalda mantener estas posiciones de cobertura durante las próximas semanas.
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