El USD/JPY se mantuvo por encima de 159,00 en las primeras operaciones europeas del viernes, pero le costó prolongar un modesto rebote intradía tras retroceder desde un máximo de cuatro semanas, lo que lo deja encaminado a cerrar la semana prácticamente plano. El yen se debilitó después de que la inflación de Tokio se moderara: el IPC de Tokio subió un 1,4% interanual en mayo frente al 1,5% anterior, mientras que la medida subyacente que excluye alimentos frescos se desaceleró al 1,3% desde el 1,5% y también quedó por debajo de lo esperado. Un indicador subyacente más estrecho, que excluye alimentos frescos y energía, aumentó un 1,6% frente al 1,9%; en conjunto, estas lecturas condicionaron las expectativas de tipos de cara a la reunión del Banco de Japón del 15–16 de junio.
La geopolítica también influyó en la cotización, con las preocupaciones por las tensiones en Oriente Próximo y los riesgos de disrupción en torno al estrecho de Ormuz pesando sobre el yen, mientras que el dólar encontró apoyo en la incertidumbre sobre un posible acuerdo de paz EE UU–Irán. Axios informó de un borrador de plan para ampliar el alto el fuego 60 días, pendiente de la aprobación del presidente de EE UU, Donald Trump, aunque persiste el escepticismo por disputas aún sin resolver. El potencial alcista del cruce se vio limitado por la cautela ante nuevos titulares, los comentarios sobre una posible intervención de Japón para frenar la debilidad del yen y la ausencia de grandes referencias macro en EE UU, lo que deja al dólar sensible a las declaraciones del Comité Federal de Mercado Abierto y a las apuestas por una subida de tipos de la Fed en 2026.
Principales catalizadores técnicos y fundamentales
Estamos viendo al par USD/JPY estancarse en torno al nivel de 159,00, lo que plantea un punto de inflexión crítico para las próximas semanas. Los datos más débiles de inflación en Tokio, con el IPC subyacente cayendo al 1,3%, hacen menos segura una subida de tipos del Banco de Japón en junio. Esta debilidad fundamental del yen sugiere que el camino de menor resistencia para el par es al alza.
La divergencia de política monetaria entre Estados Unidos y Japón parece ampliarse de nuevo. Mientras que el Banco de Japón afronta ahora presiones desinflacionistas que complican el endurecimiento, los últimos datos de PCE en EE UU se han mantenido obstinadamente por encima del 2,8%, manteniendo sobre la mesa la posibilidad de una subida de tipos de la Fed en 2026. Esta dinámica respalda un dólar más fuerte frente al yen, reproduciendo las condiciones que impulsaron al alza al par durante los últimos años.
Riesgos y posicionamiento estratégico
No obstante, debemos mantener la cautela ante la amenaza de intervención de las autoridades japonesas a medida que el par se acerca al nivel de 160,00. Recordamos que el Ministerio de Finanzas intervino con más de 9 billones de yenes en abril y mayo de 2024 para defender la divisa. Este antecedente convierte en una propuesta de alto riesgo mantener posiciones largas al contado por encima de 160.
Dado este escenario, deberíamos favorecer estrategias con opciones para gestionar el riesgo de intervención, sin renunciar a capturar un posible movimiento alcista. Comprar opciones call a más largo plazo, quizá con vencimiento en julio y un strike en torno a 160, nos permite aprovechar una ruptura impulsada por la divergencia de políticas. Este enfoque limita las pérdidas potenciales si los responsables japoneses decidieran intervenir con fuerza de nuevo en el corto plazo.
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