El Banco de Japón elevó su tasa de política el 18 de septiembre de 1.00% a 1.25%, el nivel más alto en 31 años, pero el yen retrocedió cerca de 0.5% hasta alrededor de 156.75 por dólar estadounidense. Los mercados ya habían descontado en gran medida el movimiento, mientras que la guía fue vista como cautelosa: la decisión se aprobó por 7–2 y el comunicado no ofreció una señal clara de un seguimiento en el corto plazo. El BoJ afirmó que la inflación subyacente avanzaba hacia su objetivo de 2% y que las presiones de precios se estaban extendiendo a los precios al consumidor, pero la falta de una trayectoria más firme provocó una reversión del posicionamiento previo. El Nikkei de Japón subió cerca de 0.8%, apoyado por el impulso de un yen más débil para los exportadores y una breve caída del petróleo.
El movimiento de la divisa se vio reforzado por comparaciones globales de tasas. La Reserva Federal elevó su rango objetivo en 25 puntos base el 16 de septiembre a 3.75%–4.00%, su primer incremento en tres años, y las proyecciones apuntaron a 4.00%–4.25% hacia fines de 2026; el rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años, tras superar 5% por primera vez desde 2007, cedió a cerca de 4.94%. El BCE ya había llevado su tasa de depósito a 2.50%, mientras que el Banco de Inglaterra mantuvo 3.75% con tres de nueve votando por 4.00%. Que el petróleo se mantenga por encima de US$100 por barril añade presión para Japón, dependiente de las importaciones, manteniendo en foco el diferencial de rendimientos EE.UU.–Japón y la ventaja del carry del dólar.
—Enfoque en el diferencial de rendimientos y estrategias con derivados
Debemos dejar de operar el yen en función de cambios absolutos de política y enfocarnos, en cambio, en el persistente diferencial de rendimientos entre Japón y sus pares globales. A pesar del alza de la tasa del Banco de Japón a 1.25%, el objetivo de la Reserva Federal de hasta 4.25% hacia fines de 2026 mantiene firmemente vigente la ventaja de carry del dólar estadounidense. En las próximas semanas, deberíamos priorizar estrategias con derivados que aprovechen este diferencial relativo de tasas de interés, en lugar de apostar por una recuperación inmediata del yen.
Con el USD/JPY cotizando cerca de 156.75, deberíamos observar de cerca los mercados de opciones para cubrirnos ante una posible intervención del gobierno japonés. Históricamente, cuando el yen se aproxima al nivel de 160 —como ocurrió durante las intervenciones masivas del Estado en 2024— la volatilidad se dispara de forma marcada. Podemos utilizar risk reversals de corto plazo u opciones barrera para proteger posiciones largas en dólares mientras nos posicionamos para retrocesos súbitos impulsados por intervenciones.
—Coberturas macro y riesgos de posicionamiento de mercado
El conflicto en Oriente Medio ha mantenido los precios del crudo obstinadamente por encima de US$100 por barril, castigando con fuerza la balanza comercial de Japón, dependiente de las importaciones. Dado que una factura energética más alta naturalmente debilita la moneda japonesa, deberíamos complementar nuestras operaciones de divisas con posiciones largas en futuros de crudo u opciones call. Esta exposición a commodities funciona como una cobertura macro eficaz, ya que el aumento de los costos energéticos presionará al yen a la baja y, al mismo tiempo, impulsará los derivados vinculados al petróleo.
Debemos analizar datos de posicionamiento de mercado, como los reportes de futuros no comerciales de la CFTC, para asegurarnos de no ingresar en operaciones excesivamente concurridas. En el pasado, desarmes súbitos del carry trade en yen han detonado fuertes ventas en los mercados globales, similar al repunte histórico de volatilidad en agosto de 2024. Si los datos económicos sugieren una mayor probabilidad de un alza de tasas del Banco de Japón en diciembre, deberíamos reducir rápidamente nuestras posiciones cortas en yen antes de que se produzca un squeeze acelerado del mercado.
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