Intensidad energética e impacto económico
Los países desarrollados hoy usan menos petróleo por cada unidad de producción que hace 50 años, lo que reduce la pérdida de poder de compra (capacidad de comprar bienes y servicios) cuando suben los precios. En la primera crisis petrolera, la factura petrolera (gasto total en petróleo importado o consumido) de Alemania subió 2.5% del PIB (Producto Interno Bruto, el valor total de lo que produce una economía) y la de Japón casi 4%. En comparación, se proyecta que un aumento de 40 dólares por barril eleve las facturas petroleras entre 0.5% y 1% del PIB en cuatro países analizados. El panorama sigue siendo incierto por posibles interrupciones en la cadena de suministro (la red de transporte y distribución de insumos y productos) y por daños duraderos a la infraestructura energética del Golfo (instalaciones como refinerías, terminales, ductos y plantas). El artículo se produjo con una herramienta de IA (inteligencia artificial, software que genera contenido) y fue revisado por un editor. En las próximas semanas, esto sugiere que la volatilidad implícita (variación esperada del precio, calculada a partir del mercado) en las opciones de petróleo (contratos que dan el derecho, no la obligación, de comprar o vender a un precio) podría estar estructuralmente sobrevalorada durante sustos geopolíticos. La crisis de 2025 hizo que los precios subieran solo 60%, mucho menos que en eventos históricos, lo que significa que muchas opciones de compra muy fuera del dinero (con precio de ejercicio muy por encima del precio actual) vencieron sin valor. Ahora vemos el índice de volatilidad del crudo de CBOE (OVX) cerca de 35, muy por debajo de su máximo de 2025 de más de 80, lo que indica que el mercado está aprendiendo esta lección.Tasas y posicionamiento entre activos
El golpe al PIB, menor de lo esperado, también afecta a los derivados de tasas de interés (contratos financieros cuyo valor depende de las tasas, como swaps u opciones). Recordamos que a fines de 2025 los mercados descontaron recortes fuertes de tasas por parte de los bancos centrales que no se concretaron por completo, porque el daño económico fue limitado. Esto sugiere que, durante el próximo shock energético, podría haber una oportunidad para posicionarse contra expectativas demasiado “dovish” (expectativas de políticas más laxas, como bajar tasas) en mercados de futuros como Eurodólar o Fed Funds (contratos que reflejan expectativas de tasas). Sin embargo, hay que considerar la advertencia sobre daños duraderos a la infraestructura energética, lo que establece un piso más alto para los precios. Reportes recientes de abril de 2026 indican que varias instalaciones de carga del Golfo Pérsico siguen operando por debajo de su capacidad previa a 2025, manteniendo una prima de riesgo (costo extra por incertidumbre) en el mercado. Esto hace que mantener algunos futuros de petróleo de largo plazo (contratos para comprar o vender en una fecha futura lejana) u opciones de compra sea una cobertura (protección) razonable ante la lentitud de las reparaciones. Dado que las economías dependen menos del petróleo, se pueden buscar operaciones de valor relativo (comparar dos activos para aprovechar diferencias de desempeño). En 2025 se observó que los futuros de índices de consumo discrecional (sectores no esenciales, como ocio o bienes duraderos) y tecnología se recuperaron más rápido que los ligados a industria pesada o transporte. Este patrón sugiere que, en periodos de incertidumbre energética, una operación por pares (comprar un activo y vender otro) que esté larga en un índice enfocado en tecnología y corta en un índice enfocado en industria podría funcionar bien.
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