Perspectiva de inflación a corto plazo
Se describe el conflicto en Medio Oriente como el principal factor que influye en la inflación a corto plazo. Entre los posibles efectos indirectos se mencionan presiones sobre los precios de alimentos y bienes por escasez de fertilizantes (insumos para mejorar el rendimiento de los cultivos) y por problemas en la cadena de suministro (red de producción y transporte para llevar productos al mercado). Se informó que las expectativas de precios de venta de la industria (lo que las empresas creen que podrán cobrar) subieron a su nivel más alto desde inicios de 2023. También se reportó que las expectativas de inflación de los consumidores (lo que la gente cree que subirán los precios) aumentaron a niveles vistos por última vez a inicios de los años 90 y en la primera mitad de 2022. El Banco Central Europeo (BCE) se enfoca en mantener las expectativas de inflación cerca de 2%. El informe dice que el riesgo de aumentos más amplios en la inflación general (la cifra total) y la inflación subyacente aumenta si las interrupciones duran más, y que el resultado dependerá de cómo evolucione el conflicto. El salto de la inflación de la zona del euro a 2.5% es un cambio importante, explicado por la energía. Con el crudo Brent (referencia internacional del precio del petróleo) superando los 98 dólares por barril este mes, un aumento cercano a 15%, la presión viene de una sola fuente. Esto complica la situación del BCE, ya que la inflación subyacente bajó a 2.3%.Precios de mercado y volatilidad
Vemos que la principal preocupación del BCE se mueve a mantener “ancladas” las expectativas de inflación (evitar que se descontrolen), que ahora alcanzan niveles similares a los de la crisis energética de 2022. Por eso, el mercado de derivados (contratos financieros cuyo valor depende de otro activo, como tasas o índices) está reduciendo rápido las apuestas a recortes de tasas este año. Los operadores se están posicionando para una postura más restrictiva a través de instrumentos como los futuros de Euribor (contratos que reflejan expectativas sobre tasas de interés en euros). Esto se parece a lo observado a fines de 2025, cuando temores de oferta (miedo a escasez de productos) retrasaron por un tiempo las expectativas de recortes. La incertidumbre sobre cuánto durará el conflicto sugiere más volatilidad (subidas y bajadas fuertes de precios) en las próximas semanas. El VSTOXX (indicador de la volatilidad esperada de acciones en la zona del euro) ya subió más de 30% en el último mes, lo que muestra mayor demanda de protección de carteras (medidas para reducir pérdidas). Esto sugiere que comprar opciones put (contratos que ganan valor si un índice o acción baja) sobre índices principales, o usar derivados de volatilidad (contratos ligados a la volatilidad), puede ser una forma razonable de cubrirse ante el riesgo de caídas. Ahora hay que vigilar los efectos de segunda ronda (cuando un alza inicial, por ejemplo en energía, termina elevando otros precios y salarios). El riesgo de que este shock de energía (alza brusca de costos energéticos) se traslade a la inflación subyacente es alto. Por ejemplo, las últimas encuestas muestran que las expectativas de precios de venta de la industria están en su nivel más alto desde inicios de 2023, reflejando preocupación por la cadena de suministro y los costos de insumos (materiales y servicios necesarios para producir). Esto sugiere evaluar posiciones en derivados ligados a materias primas agrícolas (productos básicos como trigo o maíz) o a sectores industriales muy sensibles a los precios de la energía.
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