El oro se mantuvo bajo presión mientras los mercados descontaban una trayectoria restrictiva de la Reserva Federal y la fortaleza de la energía reforzaba el telón de fondo macro más amplio. Se indicó que la cobertura de cortos por parte de las CTA solo se activaría si los precios subían por encima de US$4.222/oz, mientras que el posicionamiento modelado sugería un giro hacia una exposición neta larga más cerca de US$4.300/oz, creando una posible asimetría alcista si se alcanzaban esos niveles.
La nota apuntó a expectativas de múltiples disensos si la Fed mantenía la política sin cambios, junto con la valuación en los futuros que seguía implicando alzas en septiembre y en reuniones posteriores. Esa combinación se presentó como una restricción para cualquier repunte, con el lingote enfrentando dificultades para alcanzar los puntos de activación de las CTA. También se mencionaron referencias a un renovado riesgo de guerra, aunque no se anticipaba actividad material de las CTA en el complejo energético, dejando a los metales preciosos impulsados principalmente por las expectativas sobre la Fed.
Perspectiva bajista para el oro ante una Fed restrictiva y presiones energéticas
Creemos que los operadores de derivados deberían mantener un sesgo cauteloso y bajista sobre el oro en las próximas semanas, ya que las políticas restrictivas de los bancos centrales mantienen un techo ajustado sobre los precios. Pese a que las tensiones geopolíticas elevan los costos de la energía, el oro sigue lastrado por la expectativa de que la Reserva Federal mantendrá las tasas de interés en niveles elevados. Con la inflación subyacente en EE.UU. aferrada cerca de 3% y el Brent volviendo a situarse por encima de US$85 por barril, una inflación energética persistente está reforzando esta narrativa restrictiva.
Disparadores de CTA y posicionamiento estratégico para operadores de derivados
Para ver un impulso alcista significativo, debemos observar niveles técnicos clave en los que los asesores de trading de commodities (CTAs) algorítmicos recomprarían sus posiciones cortas. Nuestro análisis muestra que una cobertura mínima de cortos por parte de estos fondos solo se activará si el oro rompe por encima de US$4.222 por onza. Para un giro masivo hacia posiciones netas largas, el metal tendría que subir aún más, acercándose al nivel de US$4.300.
Esperamos que estos disparadores al alza permanezcan fuera de alcance porque es muy poco probable que el banco central suavice su postura. Incluso si los responsables de política hacen una pausa en la próxima reunión, los disensos internos y las expectativas de posibles alzas en septiembre probablemente limitarán cualquier repunte del oro. En consecuencia, sugerimos que los operadores de derivados se enfoquen en estrategias de venta de prima, como spreads bajistas de calls (bear call spreads), para beneficiarse de este potencial alcista acotado.
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