Los precios del oro en Malasia bajaron el viernes, según datos de FXStreet. El oro se situó en 551,29 MYR por gramo, frente a 559,94 MYR del jueves, mientras que el precio por tola se moderó hasta 6.430,08 MYR desde 6.531,05 MYR. La tabla de FXStreet también situó el oro en 5.512,55 MYR por 10 gramos y en 17.147,58 MYR por onza troy, con cifras calculadas al convertir la cotización internacional a través del cruce USD/MYR y ajustarlas a las unidades locales.
La publicación indicó que los precios se actualizan a diario utilizando los tipos de mercado en el momento de la publicación y que son orientativos, pudiendo diferir de las cotizaciones locales. En un contexto de mercado más amplio, se describió a los bancos centrales como los mayores tenedores de oro, y datos del World Gold Council mostraron que añadieron 1.136 toneladas valoradas en unos 70.000 millones de dólares en 2022, la mayor compra anual registrada. FXStreet también aludió a la correlación inversa del oro con el dólar estadounidense y los bonos del Tesoro de EE. UU., y señaló que la dinámica del XAU/USD y los tipos de interés tienden a influir en los movimientos del precio.
Movimientos de precios a corto plazo y fundamentos del mercado
Consideramos la reciente caída del precio del oro como una fluctuación de corto plazo, más que como el inicio de una nueva tendencia bajista. Este retroceso moderado podría representar un punto de entrada estratégico para los traders que busquen posicionarse de cara a futuras subidas. Los fundamentales que sustentan al oro no han cambiado pese a esta evolución diaria.
El entorno económico actual resulta cada vez más favorable para el oro como activo sin rendimiento. Los últimos datos muestran que la inflación en EE. UU. se ha enfriado hasta el 2,8%, lo que lleva a los mercados a descontar una probabilidad superior al 60% de un recorte de tipos por parte de la Reserva Federal antes de finales de 2026. Históricamente, un giro hacia tipos más bajos reduce el coste de oportunidad de mantener oro, lo que a menudo se traduce en una apreciación del precio.
También estamos observando una debilidad correlativa del dólar estadounidense, que mantiene una relación inversa con el oro. El índice del dólar (DXY) se mueve en torno a 101,5, claramente por debajo de sus máximos, a medida que los operadores anticipan una política monetaria más acomodaticia. Un dólar más débil abarata el oro para los tenedores de otras divisas, lo que suele impulsar la demanda.
La demanda de los bancos centrales continúa proporcionando un sólido suelo al mercado. Los datos del primer trimestre de 2026 confirmaron que los bancos centrales de todo el mundo añadieron más de 250 toneladas a sus reservas, prolongando la robusta tendencia de compras observada desde 2022. Estas compras institucionales reflejan un compromiso a largo plazo con el oro como activo de reserva principal.
Demanda de refugio y estrategia con derivados
En un marco más amplio, observamos un aumento de la volatilidad en los activos de riesgo, como la renta variable, a medida que se revisan a la baja las previsiones de beneficios empresariales. Las tensiones geopolíticas y las negociaciones comerciales en curso también contribuyen a un clima de incertidumbre. En periodos de turbulencias, el papel tradicional del oro como activo refugio cobra mayor relevancia.
Dado este conjunto de factores, creemos que los operadores de derivados deberían plantearse establecer posiciones largas en las próximas semanas. La compra de opciones call con vencimientos a finales de 2026 sería una forma estratégica de aprovechar la subida esperada del precio impulsada por posibles recortes de tipos. Este enfoque permite un potencial alcista significativo, al tiempo que limita el riesgo a la baja a la prima pagada.
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