El USD/JPY retrocedió tras cuatro sesiones de avances y se movía en torno a 160,60 durante la sesión asiática del jueves, después de tocar 160,80 el día anterior, su nivel más alto desde julio de 2024. Las autoridades japonesas reiteraron su disposición a responder a los movimientos del tipo de cambio «en cualquier momento», mientras el mercado evaluaba el ritmo de depreciación del yen y sus posibles efectos económicos.
El cruce aflojó a medida que el dólar estadounidense se debilitaba ante una menor aversión al riesgo, después de que la BBC informara de un memorando preliminar de entendimiento entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, destinado a poner fin a la guerra de EE. UU.-Israel contra Irán. Cualquier debilidad adicional del dólar se vio contenida por la perspectiva de una política más restrictiva de la Reserva Federal: el Resumen de Proyecciones Económicas de junio de la Fed mostró que la mitad de los miembros del FOMC sigue esperando al menos una subida de tipos en 2026. A más largo plazo, la dinámica del yen continúa siguiendo la política del Banco de Japón y el diferencial de rentabilidad entre EE. UU. y Japón, configurado por la orientación ultralaxa del BoJ de 2013 a 2024, un cambio en 2024 hacia una normalización gradual y los movimientos del diferencial del bono a 10 años.
Riesgo de intervención y estrategias de volatilidad
Con el USD/JPY oscilando cerca del nivel de 161,00, mantenemos una vigilancia máxima ante una intervención directa de las autoridades japonesas. Si miramos las intervenciones de 2022, una caída repentina de 3-5 yenes es una posibilidad muy real si el Ministerio de Finanzas decide actuar. Por tanto, comprar opciones put sobre USD/JPY es una estrategia sensata para cubrirse frente a —o beneficiarse de— un giro brusco en los próximos días.
La tensión actual está generando una notable incertidumbre en el mercado, lo que se refleja en el encarecimiento de las opciones. La volatilidad implícita a un mes del USD/JPY ha subido por encima del 11%, un nivel que sugiere que los operadores se están preparando para un movimiento importante. Consideramos prudentes las estrategias que se benefician de esta volatilidad, como la compra de straddles, ya que pueden obtener ganancias ante un gran movimiento tanto si el cruce se dispara como si se desploma por una intervención.
Diferenciales de tipos y factores fundamentales
Pese al riesgo de intervención, no debemos olvidar la potente tendencia subyacente impulsada por la política de tipos de interés. El diferencial entre la rentabilidad del Treasury estadounidense a 10 años, actualmente en torno al 4,25%, y la del bono japonés a 10 años, en el 1,0%, sigue siendo enorme. Este gap fundamental continúa haciendo más atractivo mantener dólares que yenes.
Las noticias recientes sobre un acuerdo entre EE. UU. e Irán han provocado un retroceso temporal, pero lo interpretamos como una oportunidad. Dado que los futuros sobre los fed funds aún descuentan aproximadamente un 40% de probabilidad de una subida de tipos antes de fin de año, la fortaleza fundamental del dólar probablemente persista. Aprovecharíamos cualquier debilidad impulsada por factores políticos para considerar estrategias como la venta de puts fuera de dinero (OTM), posicionándonos para que la tendencia alcista acabe reanudándose.
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