El Banco de Japón ha elevado su tipo de referencia en 25 puntos básicos, hasta el 1,0%, un movimiento ampliamente anticipado que no ha logrado estabilizar el yen japonés. La atención del mercado se ha desplazado hacia la Reserva Federal, ya que las decisiones de los bancos centrales del G10 en sentido amplio no han generado grandes movimientos en el mercado de divisas, dejando al USD/JPY más condicionado por las expectativas de tipos en Estados Unidos que por el último paso de Tokio.
El BoJ mantiene un sesgo de endurecimiento, pero no ha señalado un ciclo más rápido, pese a que el tipo oficial se sitúa en máximos de 30 años. Japón sigue teniendo el tipo real más bajo del G10, lo que respalda el uso del yen como divisa de financiación y puede limitar los rebotes incluso tras las subidas. Con un apoyo limitado a corto plazo por el posicionamiento prudente del BoJ, el próximo tramo para el yen es más probable que provenga de un cambio más claro en las expectativas de política: ya sea por un giro más dovish de la Fed o por una postura más hawkish del BoJ.
Persistente debilidad del yen y el papel de los tipos en EEUU
Estamos viendo cómo el mercado pasa completamente por alto la reciente subida de tipos del Banco de Japón hasta el 1,0%, mientras el yen continúa debilitándose. El problema de fondo sigue siendo el enorme diferencial de tipos de interés entre Japón y Estados Unidos, que actualmente supera los 3,5 puntos porcentuales. Con el USD/JPY cotizando ahora en torno a un delicado 172, el foco de cualquier posible fortaleza del yen se ha desplazado por completo lejos del BoJ.
El catalizador clave que vigilamos ahora es la Reserva Federal, ya que el último dato del IPC de EEUU de mayo se situó en el 2,8%, ligeramente por debajo de lo esperado. Esto da margen a la Fed para adoptar un tono más dovish en sus próximas comunicaciones. Para nosotros, esto hace que ponerse corto en USD/JPY sea una estrategia atractiva para posicionarse ante un dólar más débil.
Posicionamiento y riesgo de intervención
En las próximas semanas, creemos que comprar opciones put sobre USD/JPY con vencimiento a mediados de julio es la forma más prudente de actuar. Esto nos proporciona exposición directa a una posible caída del cruce si la Fed señala un cambio de rumbo en su política. Al mismo tiempo, el riesgo acotado de una opción nos protege si la debilidad del yen persiste.
Debemos reconocer que el tipo de interés real de Japón sigue siendo el más bajo del G10, lo que incentiva el uso del yen como divisa de financiación barata para estrategias de carry trade. Este flujo, muy potente, limitará cualquier repunte significativo del yen que no esté impulsado por un cambio relevante en la política estadounidense. La postura prudente del BoJ, por sí sola, sencillamente no basta para combatir esta tendencia.
El riesgo de una intervención directa del Ministerio de Finanzas es ahora extremadamente alto, de forma similar a lo que vimos en 2022 y 2024 cuando el yen superó anteriores umbrales psicológicos. Un movimiento así provocaría una caída súbita y pronunciada del USD/JPY, lo que jugaría a favor de nuestras posiciones largas en puts. Este riesgo de intervención aporta un viento de cola adicional —aunque impredecible— a nuestra visión bajista sobre el par.
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