La mitad de la oferta de plata extraída procede de México, Perú y China, una concentración tan ajustada que expone la producción a interrupciones mientras el mercado registra déficits estructurales. El Silver Institute situó la producción de México en 2025 en torno a 173 millones de onzas, aproximadamente una quinta parte de la producción mundial, seguida de Perú con 130 millones de onzas y China con 113 millones de onzas. La producción de México cayó un 5% por tercer año consecutivo, mientras que Perú aumentó un 7% y Rusia se disparó un 23% para ocupar el cuarto puesto.
Por regiones, la producción en Norteamérica retrocedió un 3% hasta un mínimo de 10 años, mientras que Centro y Sudamérica aumentaron un 5%, manteniendo la oferta sesgada hacia las Américas. El mercado de la plata registró un quinto déficit consecutivo en 2025, con un faltante de 40,3 millones de onzas, y se prevé que la brecha se amplíe hasta 46,3 millones de onzas en 2026 pese al aumento de la oferta y a una demanda más débil. Los precios alcanzaron un máximo histórico por encima de los 120 dólares a finales de enero antes de corregir hasta alrededor de 70 dólares; el informe citó la demanda física de monedas y lingotes, la escasez de producto y las entradas en productos cotizados (ETP), junto con el riesgo de tensiones de liquidez y la persistencia de la volatilidad en precios y tipos de préstamo (lease rates).
Déficit de mercado y dinámica de precios
Operamos en un mercado de la plata definido por un déficit estructural persistente, que entra ya en su sexto año consecutivo. Tras el fuerte repunte por encima de los 120 dólares en enero y la corrección posterior, los precios han encontrado apoyo en torno a 74,50 dólares. Interpretamos esta estabilización no como debilidad, sino como una base para una volatilidad futura impulsada por unos fundamentales ajustados.
El lado de la oferta sigue siendo una preocupación principal, con más de la mitad de la plata mundial procedente de México, Perú y China. Estamos vigilando especialmente las negociaciones laborales en curso en el sector minero de Perú, que se ha convertido en una fuente cada vez más crítica de suministro global. Cualquier interrupción allí podría tener un impacto desproporcionado en los precios, dado que la producción norteamericana ya se encuentra en un mínimo de 10 años.
Demanda industrial, volatilidad y estrategia de cartera
La demanda industrial continúa absorbiendo una parte significativa de la oferta, especialmente por la transición hacia la energía verde. Las instalaciones globales de paneles solares van camino de aumentar un 15% en 2026, una tendencia que reducirá aún más unas existencias ya tensionadas. Esta demanda sólida e inelástica proporciona un suelo al mercado, limitando el riesgo a la baja.
Teniendo en cuenta estos factores, anticipamos un periodo de mayor volatilidad, con el Índice de Volatilidad de la Plata (VXSLV) actualmente elevado en 35. Nos posicionamos para ello mediante la compra de opciones call a largo plazo, poniendo el foco en precios de ejercicio por encima de 85 dólares con vencimiento a finales del cuarto trimestre. Esta estrategia permite participar en un movimiento alcista relevante, a la vez que acota el riesgo en un mercado errático.
El actual drenaje de existencias físicas hace que el mercado sea muy susceptible a un “squeeze” de liquidez, similar a lo visto durante el acaparamiento (corner) de mercado de 1980. Un nuevo repunte de la inversión en productos cotizados (ETP) podría desbordar con rapidez la oferta física disponible. Por ello, nuestra estrategia está orientada a capturar picos de precio bruscos y repentinos en los próximos meses.
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