El índice de precios de importación de EE. UU. aumentó un 6,7% interanual en mayo. Esto se comparó con el 4,2% anterior, lo que indica un incremento más rápido del coste de los bienes importados.
El movimiento supone una aceleración de 2,5 puntos porcentuales respecto a la lectura previa. En términos interanuales, la inflación de los precios de importación se fortaleció en mayo frente a la cifra anterior.
Sorpresa inflacionista e implicaciones para la política de la Fed y la renta variable
Dada la fecha de hoy, 16 de junio de 2026, el salto inesperado del índice de precios de importación interanual hasta el 6,7% es una señal inflacionista de primer orden. Este dato cuestiona la narrativa de desinflación y presiona a la Reserva Federal para mantener su postura restrictiva. Creemos que esto reduce de forma significativa las probabilidades de un recorte de tipos este año, con los futuros sobre los fed funds descontando ahora menos de un 20% de probabilidad de un recorte antes de diciembre.
Esta inflación persistente es un lastre para la renta variable, ya que estrecha los márgenes corporativos y mantiene elevados los costes de financiación. El S&P 500 ha visto caer su rentabilidad por beneficios (earnings yield) por debajo de la rentabilidad del Treasury a 10 años por primera vez este año, lo que hace que las acciones sean menos atractivas en términos relativos. Por ello, estamos comprando opciones de venta (put) sobre índices principales como el SPX para cubrirnos ante un posible retroceso del mercado en las próximas semanas.
Posicionamiento ante la volatilidad y las reacciones en divisas y bonos
También anticipamos un repunte de la volatilidad de mercado desde los niveles de complacencia actuales. El índice VIX ha cotizado por debajo de 15 durante el último mes, un nivel históricamente asociado a techos de mercado antes de un episodio de volatilidad. Estamos utilizando opciones de compra (call) sobre el VIX para posicionarnos ante un posible repunte a medida que el mercado asimila esta nueva realidad inflacionista.
El dato también refuerza una perspectiva de fortaleza del dólar estadounidense, ya que es probable que la Fed se mantenga más hawkish que otros bancos centrales como el BCE. La divergencia de políticas es un potente motor de los mercados de divisas, como se vio en el rally del dólar a lo largo de 2025 cuando la Fed mantuvo los tipos sin cambios. Estamos aumentando posiciones largas en dólar estadounidense frente al euro y el yen japonés mediante contratos de futuros.
Por último, el impacto más directo se producirá en el mercado de bonos, donde las rentabilidades (yields) están llamadas a repuntar. La rentabilidad del Treasury a 2 años, muy sensible a la política de la Fed, ya ha subido 15 puntos básicos en respuesta a datos similares este trimestre. Nos estamos posicionando para nuevas subidas de las rentabilidades comprando opciones de venta (put) sobre ETF de bonos del Tesoro como el TLT.
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