El miembro del Consejo de Gobierno del BCE Peter Kazimir afirmó que la política monetaria aún tiene más trabajo por hacer, señalando un shock energético que se está trasladando a la economía y pidiendo vigilancia y disposición del BCE para reaccionar. Indicó incomodidad con un escenario de inflación subyacente por encima del 2%, incluso con un endurecimiento adicional, y sugirió preferir adelantar (frontload) nuevas medidas, manteniendo la agilidad a medida que cambien los datos que vayan llegando.
Sus comentarios llegaron pese a un marco de paz entre EEUU e Irán, con la observación de que el daño en Oriente Medio no puede revertirse rápidamente. El euro no mostró una reacción inmediata, aunque posteriormente el EUR/USD subía un 0,37%, cotizando cerca de 1,1610 durante una sesión de mercado de tono positivo.
Hawkishness del BCE y posicionamiento del mercado
Cada vez queda más claro que la política monetaria tiene más trabajo por hacer, lo que sugiere que el Banco Central Europeo podría ser más agresivo de lo que descuenta actualmente el mercado. Con la última lectura de inflación subyacente de la eurozona correspondiente a mayo situada en un persistente 2,8%, nos estamos posicionando para tipos de interés a corto plazo más altos. Esto implica valorar estrategias como pagar fijo en swaps de tipos de interés o vender futuros de Euribor para anticipar un BCE más restrictivo.
Parece haber una preferencia por adelantar el trabajo que hay que hacer, lo que podría traducirse en una subida de tipos mayor en el corto plazo. Esta estrategia recuerda a la actuación de la Reserva Federal de EEUU en 2022, cuando recurrió a incrementos grandes y contundentes para controlar una inflación desbocada. Por tanto, el mercado, que venía anticipando una pausa desde el actual tipo de depósito del 4,25% del BCE, podría estar subestimando la determinación del banco central.
Pese a estas señales restrictivas, el euro aún no ha reaccionado de forma concluyente y cotiza cerca de 1,1610. Lo vemos como una potencial oportunidad de compra de la divisa frente al dólar estadounidense, ya que unas mayores expectativas de tipos deberían aportar apoyo. Estamos considerando comprar opciones call sobre EUR/USD para aprovechar un posible movimiento al alza limitando al mismo tiempo el riesgo a la baja.
Shock energético, inflación y riesgos para la renta variable
El reciente marco de paz entre EEUU e Irán no ha resuelto de inmediato los problemas subyacentes de los precios de la energía que alimentan la inflación. El crudo Brent sigue en torno a los 95 dólares por barril, un nivel lo suficientemente elevado como para mantener la presión sobre la economía. El daño a las cadenas de suministro de Oriente Medio no puede deshacerse de la noche a la mañana, lo que implica que este shock energético exige que mantengamos la vigilancia.
Este escenario más restrictivo nos lleva a ser prudentes con la renta variable europea, dado que unos mayores costes de financiación podrían lastrar los beneficios empresariales y el crecimiento económico. Estamos analizando la compra de opciones put de protección sobre índices principales como el Euro Stoxx 50. Del mismo modo, los diferenciales de crédito podrían ampliarse, por lo que estamos revisando la exposición a deuda corporativa.
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