Los negociadores de EEUU e Irán se están acercando a un acuerdo nuclear que reabriría el estrecho de Ormuz, levantaría el bloqueo estadounidense y trasladaría fuera de Irán material nuclear enriquecido bajo un régimen de inspección. El borrador también establece requisitos para la destrucción y retirada del material enriquecido y conduciría al desmantelamiento del programa nuclear iraní, con el compromiso de Irán de no desarrollar nunca un arma nuclear. EEUU espera firmar en los próximos días, aunque los funcionarios señalan que las partes aún no han cruzado la meta, pese a los avances en el texto y al acuerdo para añadir mayor concreción sobre la retirada y la destrucción.
Los beneficios económicos para Irán serían condicionales. Irán no recibiría nada en el momento de la firma, mientras que el alivio de sanciones y otras contrapartidas se calibrarían en función del desempeño; los funcionarios lo plantean así: cuanto más cumpla Irán, más podrá recibir. El proceso contempla una negociación técnica de 60 días para cerrar los detalles de implementación, junto con un acuerdo de paz regional más amplio, y se ha mencionado Europa como posible sede de la firma, sin decisión. Las conversaciones incluyen también un proceso de generación de confianza entre EEUU e Irán, en un contexto de desconfianza persistente y de disenso limitado, según se informa, dentro de Irán.
Impacto en los mercados energéticos y en la oferta global
Con un acuerdo EEUU-Irán aparentemente muy cercano, prevemos una clara reducción de la prima de riesgo geopolítico en las próximas semanas. El mercado principal a vigilar es el de la energía, ya que el pacto es explícito respecto a la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo. Esto apunta a un escenario bajista para los precios del crudo.
Debemos prepararnos para un aumento de la oferta mundial de petróleo a medida que se suavicen las sanciones a Irán. Irán podría devolver potencialmente más de 1 millón de barriles diarios al mercado en cuestión de meses y, con el WTI cotizando actualmente en torno a los 85 dólares, esta nueva oferta ejercerá una presión bajista significativa. Los operadores de derivados deberían considerar estrategias para precios más bajos, por ejemplo mediante la compra de opciones put sobre futuros de crudo o la venta de spreads de calls.
La reapertura del estrecho de Ormuz es un gran evento de reducción de riesgos para la economía global. Más de 20 millones de barriles de líquidos petrolíferos, o aproximadamente el 21% de la demanda mundial, transitan diariamente por este cuello de botella, según la Administración de Información Energética de EEUU (EIA). Una reapertura garantizada elimina la amenaza de un shock de oferta que ha mantenido los precios elevados.
Ya hemos visto este escenario con el acuerdo nuclear de 2015. En los seis meses posteriores a la implementación de ese acuerdo en enero de 2016, los precios del crudo se mantuvieron deprimidos, cayendo por debajo de los 30 dólares por barril. La historia sugiere que deberíamos esperar una tendencia similar, aunque menos dramática, a medida que el mercado descuente la nueva realidad de más petróleo iraní.
Volatilidad, mercados de renta variable y estrategia de inversión
Esta reducción de la tensión en Oriente Próximo también debería traducirse en una caída de la volatilidad de mercado. El índice VIX, actualmente rondando 18, probablemente descenderá a medida que se resuelva esta importante fuente de incertidumbre. Creemos que vender opciones call sobre el VIX o establecer posiciones cortas en productos ligados a la volatilidad será una estrategia rentable.
Precios energéticos más bajos y menor riesgo geopolítico son factores alcistas para los mercados de renta variable en general. Un combustible más barato beneficia a los consumidores y reduce los costes de insumos para las principales industrias, lo que podría actuar como viento de cola para el S&P 500. Deberíamos considerar la compra de opciones call sobre los principales índices para aprovechar este sentimiento positivo.
Sin embargo, conviene recordar que el acuerdo aún no está firmado y que los beneficios para Irán dependen del cumplimiento. El texto menciona un periodo de “negociación técnica de 60 días” incluso después de la firma, lo que implica que el alivio de sanciones será gradual. Nuestras posiciones deberían construirse de forma escalonada en el tiempo, vigilando de cerca la confirmación de que Irán cumple su parte del acuerdo.
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