El índice de expectativas de los consumidores de la Universidad de Michigan subió hasta 49,3 en junio, por encima de la previsión del mercado de 44,3. El dato apunta a una lectura más sólida del panorama de los hogares de lo que habían anticipado los economistas.
Aun así, las expectativas siguen siendo débiles en términos históricos, con el índice todavía por debajo del umbral de 50. La diferencia entre la cifra publicada y la estimación de consenso fue de 5,0 puntos, lo que pone de relieve una sorpresa alcista mayor de lo previsto en los datos de junio.
Sentimiento del consumidor y contexto macroeconómico
El dato de expectativas del consumidor, mejor de lo esperado, es una señal clave para nosotros. Sugiere que los consumidores están mostrando más resiliencia de la anticipada, lo que podría sostener el gasto. Esta resiliencia, sin embargo, alimenta las preocupaciones sobre una inflación persistente, lo que podría obligar a la Reserva Federal a mantener su postura restrictiva.
Esta lectura de sentimiento no se produce en el vacío; la observamos junto con el reciente informe de empleo de mayo, que sumó unos sólidos 250.000 puestos, superando ampliamente las previsiones. Junto con el último dato de IPC, que se mantiene obstinadamente por encima del objetivo de la Fed en el 3,5%, el argumento a favor de recortes de tipos en el corto plazo se debilita de forma significativa. El mercado descuenta ahora menos de un 50% de probabilidad de un recorte de tipos antes de septiembre.
Estrategias de mercado y posicionamiento
En respuesta, estamos analizando derivados sobre renta variable que se beneficien de una fortaleza económica sostenida. Esto podría implicar la compra de opciones call sobre índices amplios, como el S&P 500, para las próximas semanas. La venta de opciones put fuera de dinero es otra estrategia que estamos considerando para cobrar prima, apostando a que este tono positivo del sentimiento proporcione un suelo al mercado.
Creemos que el mercado de bonos reaccionará ante la perspectiva de tipos “más altos durante más tiempo”. Esto nos lleva a anticipar un nuevo repunte de las rentabilidades de los Treasuries, lo que hace atractivas las posiciones cortas en futuros sobre Treasuries. Para quienes utilicen opciones, la compra de puts sobre ETF de bonos de larga duración podría ser una forma eficaz de posicionarse ante caídas en los precios de los bonos.
Históricamente, los periodos de fortaleza económica inesperada tras una desaceleración, como el entorno observado en 2023, a menudo han provocado una caída de la volatilidad del mercado una vez digerida la sorpresa inicial. Por ello, vemos potencial en estrategias que apuesten contra un repunte del índice VIX. Esto podría traducirse en la venta de futuros del VIX con vencimiento a finales de los meses de verano, a medida que se disipan los temores a un aterrizaje brusco.
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