El WTI cotizaba cerca de los 89,50 dólares este jueves, con una caída del 0,86%, a medida que el mercado corregía tras un rally ligado a las tensiones en Oriente Próximo. Según las informaciones, las negociaciones entre EEUU e Irán para un acuerdo de paz permanente continuaban pese a los últimos ataques, con mensajes a través de Catar interpretados como indicio de que los bombardeos no implicaban un regreso a una guerra a gran escala. Los precios aflojaron al moderarse la amenaza inmediata percibida sobre el suministro global, aunque Donald Trump advirtió de que EEUU atacaría a Irán “muy duramente” durante la noche y deslizó la posibilidad de tomar el control de la isla de Kharg, principal terminal de exportación de crudo de Irán. Antes del conflicto, la isla de Kharg gestionaba aproximadamente el 90% de las exportaciones de crudo iraní.
Las señales de oferta y demanda en EEUU siguieron siendo ajustadas. La EIA indicó que las existencias comerciales de crudo cayeron en 7,2 millones de barriles la semana pasada, frente a los 4 millones previstos, prolongando una racha de descensos de inventarios. Los datos de inflación también se mantuvieron firmes, con el IPP subiendo un 6,5% interanual en agosto y el IPC en el 4,2% interanual. El mercado descuenta que la Fed mantendrá los tipos en la reunión de la próxima semana, mientras que la posibilidad de otra subida más adelante este año sigue sobre la mesa si persisten las presiones inflacionistas lideradas por la energía.
Tensiones geopolíticas y reacción del mercado
Estamos viendo cómo el West Texas Intermediate retrocede hacia la zona de los 85 dólares por barril tras una fuerte escalada. El reciente rally estuvo impulsado por la renovada tensión en el estrecho de Ormuz, pero la posibilidad de canales diplomáticos indirectos está propiciando recogida de beneficios. Esta incertidumbre configura un entorno complejo de cara a la próxima reunión de la Reserva Federal.
Aunque los recientes incidentes navales en el estrecho de Ormuz han puesto un suelo a los precios, las informaciones sobre contactos indirectos a través de funcionarios omaníes sugieren que aún se explora una salida diplomática. El mercado sopesa el riesgo de una disrupción relevante sobre los aproximadamente 20 millones de barriles de crudo que atraviesan a diario el estrecho frente al potencial de una desescalada repentina. Consideramos que esta prima geopolítica es frágil y podría evaporarse rápidamente ante noticias positivas.
Oferta, presiones inflacionistas y consideraciones de estrategia
En el frente de la demanda, el mercado estadounidense continúa ajustado. El último informe de la Energy Information Administration (EIA) mostró una caída de inventarios comerciales de crudo de 3,7 millones de barriles, sorprendiendo a los analistas, que habían previsto un descenso menor. Esto prolonga la tendencia de reducción de existencias, lo que indica que la demanda física se mantiene sólida pese a los precios más altos.
También seguimos de cerca el panorama macroeconómico, ya que los precios de la energía se están trasladando al conjunto de la inflación. La última lectura del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de mayo se situó en el 3,5%, un ligero repunte que complica la hoja de ruta de la Reserva Federal. Esta persistencia inflacionista eleva las probabilidades de que la Fed señale una postura de “tipos altos durante más tiempo” en su reunión de finales de este mes.
Ante estas señales contrapuestas, recomendamos centrar la atención en estrategias con opciones para gestionar la volatilidad elevada. La compra de straddles o strangles puede ser una forma eficaz de posicionarse ante un movimiento amplio del precio en cualquiera de las dos direcciones, ya sea por una escalada militar o por un avance diplomático inesperado. Para quienes tengan un sesgo direccional, el uso de spreads de calls o puts ayuda a acotar el riesgo en un mercado que se está volviendo cada vez más impredecible.
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