El EUR/USD se mantuvo cerca de mínimos de dos meses el jueves, en torno a 1,1525, mientras los mercados digerían la última decisión del Banco Central Europeo y el dólar estadounidense se mantenía firme ante un menor apetito por el riesgo vinculado a Oriente Medio. El BCE subió los tipos en 25 puntos básicos, situando la tasa de la facilidad de depósito en el 2,25% y poniendo fin a una pausa de siete reuniones; su comunicado señaló presiones inflacionistas relacionadas con el conflicto regional y el encarecimiento del petróleo. Las proyecciones del personal del Eurosistema sitúan la inflación general media en el 3% en 2026, moderándose al 2,3% en 2027 y al 2% en 2028, con las previsiones de 2026 y 2027 revisadas al alza respecto a marzo.
La reacción del euro se fue desvaneciendo a medida que el dólar encontraba apoyo en el repunte de la retórica geopolítica y en un sólido índice dólar estadounidense, que consolidó por encima de 100,00. La atención también se centró en la inflación de EE. UU. a nivel de precios de producción: el IPP de mayo subió un 6,5% interanual frente al 5,7% de abril y ligeramente por encima del consenso (6,4%), mientras que el IPP subyacente se mantuvo sin cambios en el 4,9% y por debajo del 5,4% previsto. El telón de fondo reforzó las expectativas de una Reserva Federal que podría mantener los tipos elevados durante más tiempo.
Divergencia de política monetaria y dinámica de la inflación
Estamos viendo al par EUR/USD luchar cerca de mínimos de varios meses en torno a 1,0750. El Banco Central Europeo inició la semana pasada su ciclo de recortes de tipos con una reducción de 25 puntos básicos, llevando su tipo clave al 3,75%. En contraste, la Reserva Federal de EE. UU. mantiene los tipos sin cambios en el 5,25%, reforzando una brecha de política cada vez mayor entre ambos bancos centrales.
Esta divergencia viene impulsada por diferentes panoramas de inflación, un factor clave para la valoración de los derivados. Los últimos datos del Índice de Precios al Consumo de EE. UU. para mayo de 2026 mostraron que la inflación sigue siendo persistente en el 3,5%, lo que retrasa aún más las expectativas de un recorte de tipos por parte de la Fed. Esto contrasta con la zona euro, donde la inflación se ha enfriado lo suficiente como para permitir al BCE empezar a flexibilizar.
Tensiones geopolíticas y perspectivas de negociación
La incertidumbre geopolítica sigue respaldando el estatus del dólar estadounidense como divisa refugio. Las tensiones persistentes en regiones clave del mundo mantienen la cautela en el sentimiento del mercado. Este contexto proporciona un soporte constante al dólar, añadiendo más presión bajista sobre el tipo de cambio EUR/USD.
Con este escenario, creemos que los traders deberían considerar posicionarse para un mayor debilitamiento del euro en las próximas semanas. Comprar opciones put sobre el euro, o establecer estrategias bajistas tipo bear put spread para gestionar el coste de la prima, podría ser una estrategia eficaz. Vigilamos niveles de soporte clave, y una ruptura por debajo de 1,0700 podría acelerar el movimiento a la baja.
Este entorno recuerda al periodo 2014-2015, cuando una marcada divergencia de política entre la Fed y el BCE provocó una caída significativa del EUR/USD. En aquel ciclo, el par cayó más de un 20% a medida que el BCE impulsaba la flexibilización cuantitativa mientras la Fed se preparaba para subir tipos. El precedente histórico respalda la idea de que estas diferencias de política pueden alimentar tendencias sostenidas y unidireccionales.
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