Los precios del petróleo cambian el panorama de la inflación
El alza del petróleo reactivó los temores de inflación (subida general de precios) y llevó a los mercados a reevaluar la ruta de los bancos centrales (autoridades que fijan las tasas de interés). Las importaciones netas de energía de Europa aumentaron la preocupación de que un petróleo más caro eleve la inflación y afecte el crecimiento. El mercado llegó a descontar (incorporar en precios como expectativa) hasta dos subidas de 25 puntos básicos del BCE este año, en lugar de tasas estables hasta 2026. (Un punto básico equivale a 0.01%; 25 puntos básicos = 0.25%). En Estados Unidos, se redujeron las expectativas de recortes de tasas de la Reserva Federal (Fed), ya que el petróleo agrega presión inflacionaria. También se mencionaron riesgos de estanflación (inflación alta con crecimiento débil) tras un informe de Nóminas No Agrícolas (Nonfarm Payrolls, reporte mensual de empleo en EE. UU.) más débil de lo esperado, con pérdida de empleos y un aumento de la tasa de desempleo. Con un calendario ligero en la Eurozona, la atención pasa a los datos de inflación de EE. UU.: el CPI el miércoles y el PCE el viernes. (CPI: índice de precios al consumidor; PCE: gasto de consumo personal, otra medida de inflación seguida por la Fed). El foco inmediato está en la mayor volatilidad causada por el conflicto y el alza del petróleo. Con los futuros (contratos para comprar o vender en una fecha futura) del Brent (referencia internacional del precio del petróleo) por encima de 115 dólares por barril, este reajuste del riesgo energético está provocando movimientos fuertes en el mercado de divisas. La situación se complica por posibles interrupciones en el Estrecho de Ormuz, un punto de paso estrecho clave por donde circula una parte importante del petróleo mundial, lo que hace que cualquier noticia de oferta mueva con fuerza al mercado.Los bancos centrales enfrentan una prueba de “tasas altas por más tiempo”
Hay que estar preparados para que el Banco Central Europeo adopte una postura más restrictiva (*hawkish*: más inclinada a subir tasas o mantenerlas altas para frenar la inflación), incluso con una economía más lenta. La dependencia de Europa de importaciones de energía hace que este golpe del petróleo se traduzca directamente en más inflación, como ocurrió después de 2022. A finales de febrero de 2026, la inflación de la Eurozona ya se mantenía elevada en 2.8%, lo que dificulta que el BCE ignore nuevas presiones de precios. En Estados Unidos, las expectativas de recortes de tasas de la Fed se están desvaneciendo. La Fed ya enfrentaba dificultades para reducir la inflación en su tramo final, con el CPI más reciente de febrero de 2026 por encima de lo esperado en 3.2%. Este salto del petróleo refuerza la idea de “tasas altas por más tiempo”, y ahora el mercado de derivados (instrumentos financieros cuyo valor depende de otro activo) está eliminando casi todos los recortes que se esperaban hace un mes. Este entorno es favorable para operadores de opciones (contratos que dan el derecho, no la obligación, de comprar o vender a un precio) que esperan movimientos grandes, pero no tienen clara la dirección del EUR/USD. Los riesgos de estanflación en Europa y en EE. UU. complican el panorama y elevan la volatilidad implícita (volatilidad que el mercado infiere a partir del precio de las opciones). Se pueden considerar estrategias que ganan si el precio se mueve mucho, como el *long straddle* o el *strangle* (comprar opciones de compra y de venta para beneficiarse de un movimiento fuerte, incluso sin saber hacia dónde). Basta mirar la crisis energética de 2022 como un ejemplo reciente. En ese momento, el alza del gas natural obligó al BCE a subir tasas rápidamente pese al temor de recesión, generando turbulencia en pares con el euro. El mercado ahora espera un escenario similar, donde los bancos centrales deben decidir entre combatir la inflación y proteger el crecimiento económico.
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