Marco de tres escenarios
El **Escenario 2** también mantiene dos recortes hasta 3.25%, pero más separados. Un recorte sería en verano y otro cerca del cambio de año, junto con apoyo mediante el **impuesto a los combustibles** (fuel duty: impuesto que se cobra por litro de combustible), que está programado para subir desde agosto. El **Escenario 3** asume que la crisis energética continúa, lo que retrasaría la baja de tasas y aumentaría el apoyo fiscal. El siguiente recorte se pospone a **Q4-26** (cuarto trimestre de 2026), mientras las expectativas de la **tasa terminal** (nivel final al que se espera que llegue la tasa en este ciclo) suben de 3.25% a 3.5%, y el Gobierno podría extender el congelamiento del impuesto a los combustibles y considerar una baja temporal de ese impuesto. El aumento reciente de los precios de la energía está elevando la preocupación sobre la política económica del Reino Unido. Con los **futuros** de Brent (contratos para comprar o vender petróleo a un precio fijado para una fecha futura) por encima de 92 dólares por barril la semana pasada y los últimos datos de la **ONS** (Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido) mostrando que la inflación subió inesperadamente a 3.1%, aumenta la presión. Esta incertidumbre abre distintos caminos para las tasas de interés en los próximos meses. Lo que pase con la energía impactará directamente las decisiones del Banco de Inglaterra sobre recortes de tasas. Se plantean tres posibilidades, desde una normalización rápida hasta una crisis prolongada. Cada escenario implica una estrategia distinta para el mercado de tasas.Posicionamiento en el mercado de tasas
Si se cree que el shock energético se apagará rápido, el escenario base de dos recortes sigue vigente. Al mirar la baja de tasas de 2025, una ruta similar sugeriría posicionarse para un recorte en el segundo trimestre, probablemente en junio. Esto implica que el precio actual del mercado, que descuenta un recorte más tardío, es demasiado conservador. Pero si el shock dura más, los recortes se retrasarían y sería más probable la ayuda fiscal, como alivios en el impuesto a los combustibles. En este caso, se esperaría solo un recorte este verano y otro hacia fin de año. Esto sugiere vender contratos de tasas de corto plazo (instrumentos financieros que reflejan expectativas de tasas en el corto tiempo) para apostar contra un calendario de bajas más optimista. Si la crisis energética empeora, cambia todo el panorama y se vuelve más atractivo operar la **volatilidad** (qué tanto pueden moverse los precios). El Banco de Inglaterra probablemente no recortaría hasta el último trimestre de 2026, y la tasa terminal esperada podría subir de 3.25% a 3.5%. Esta diferencia entre resultados posibles hace que las **opciones** sobre futuros **SONIA** (SONIA: tasa diaria de referencia en libras esterlinas; opciones: contratos que dan el derecho, no la obligación, de comprar o vender) puedan ser una herramienta útil, porque ganan valor si hay movimientos grandes de tasas en cualquier dirección.
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