Shock energético y perspectiva de inflación
En el escenario más disruptivo, en el que infraestructura energética clave queda fuera de servicio por un periodo prolongado, la inflación sube a más de 5%. También llega a un pico por encima de 6% a finales de 2026. Solo el Escenario 3, descrito como la destrucción de infraestructura energética clave, muestra que el crecimiento económico cae 0.7 puntos porcentuales. Entre los cuatro países miembros más grandes, las proyecciones indican que Alemania e Italia se ven más afectadas que Francia y España. El artículo señala que fue elaborado con una herramienta de IA (inteligencia artificial, un software que genera texto o análisis) y revisado por un editor. Estamos ajustando nuestra visión para la Eurozona, ya que el shock energético desde Medio Oriente está cambiando el panorama económico. Con el crudo Brent (referencia internacional del precio del petróleo) cerca de 95 dólares y los futuros del gas TTF (precio de referencia del gas en Europa, negociado como contrato a futuro) por encima de 45 €/MWh (euros por megavatio-hora, una medida de energía), nuestros modelos apuntan ahora a una inflación promedio de 2.4% en 2026. Esto muestra cómo los eventos geopolíticos (hechos políticos entre países que afectan la economía) influyen en los precios internos.Riesgos para el crecimiento e implicaciones de mercado
La estimación preliminar más reciente de Eurostat (oficina de estadísticas de la Unión Europea) que muestra la inflación HICP de febrero en 2.7% confirma esta tendencia al alza, alejándose más del objetivo de 2% del BCE (Banco Central Europeo). Por ello, los mercados de tasas de interés (donde se negocian expectativas sobre tasas) están eliminando rápidamente las expectativas restantes de un recorte de tasa este año. Esto recuerda las decisiones difíciles que enfrentaron los bancos centrales en 2022. Al mismo tiempo, la actividad económica se debilita, con nuestro escenario base de crecimiento para 2026 recortado en 0.1 puntos porcentuales. Esto se apoya en el último índice Ifo de clima empresarial de Alemania (encuesta que mide la confianza de las empresas), que bajó de forma inesperada la semana pasada, señalando deterioro en el ánimo del sector manufacturero. Esta combinación de precios al alza y menor crecimiento apunta a un periodo complicado. Ahora debemos considerar el riesgo de un escenario más disruptivo con daños a infraestructura energética clave. En ese caso, la inflación podría superar 5%, un nivel que probablemente llevaría a una recesión (caída general de la actividad económica), ya que el crecimiento podría bajar hasta 0.7 puntos porcentuales. Esta posibilidad de movimientos extremos significa que las opciones (instrumentos financieros que dan el derecho, no la obligación, de comprar o vender) para protegerse de cambios bruscos del mercado se vuelven más atractivas. En las cuatro economías más grandes, proyectamos que Alemania e Italia sentirán más este shock energético que Francia y España. Su mayor dependencia industrial de importaciones de energía las vuelve más vulnerables, como se vio en la crisis energética que comenzó en 2022. Esta diferencia sugiere oportunidades en operaciones de valor relativo (estrategias que comparan dos activos), apostando a que Alemania rinda peor que activos franceses.
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