El BCE señala paciencia ante el shock energético
La comunicación del BCE sobre el conflicto en Irán ha aumentado las preocupaciones en los mercados de bonos de la UE, con atención en Francia. El gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, dijo que por ahora no hay motivo para subir las tasas de interés en respuesta al mayor precio del petróleo, y que los responsables reevaluarán en su próxima reunión en dos semanas. Villeroy de Galhau dijo que los bancos centrales suelen “mirar más allá” de shocks energéticos puntuales (impactos temporales que no cambian la tendencia de largo plazo). Afirmó que la situación actual no es comparable con el salto inflacionario de 2022 tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Añadió que el conflicto es un shock negativo para la economía europea. El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, dijo que ahora se requiere “un enfoque diferente” para la política (las decisiones del banco central sobre tasas y otras herramientas).Implicaciones de posicionamiento para tasas y FX
Esta postura cautelosa desde 2025 parece justificarse con los datos actuales. El crudo Brent (referencia internacional del precio del petróleo) cotiza cerca de 82 dólares por barril, por debajo de los máximos vistos durante ese conflicto y bastante menos que los picos de 120 dólares de 2022. Esta moderación reduce un factor clave para subidas de emergencia de tasas y respalda la decisión del BCE de esperar. Además, las últimas cifras de inflación de la zona euro fueron 2.6% en febrero, continuando el descenso hacia el objetivo de 2%. Esto sugiere que las presiones de precios de fondo se están calmando, y que el shock energético de 2025 no dejó “ancladas” expectativas de inflación más altas, como algunos temían. Esta tendencia desinflacionaria (bajada gradual de la inflación) da al banco central más margen para actuar. Con este contexto, conviene posicionarse para que el BCE empiece a flexibilizar la política más adelante este año. Los mercados de tasas ya descuentan cerca de 90 puntos base (0.90%) de recortes para 2026, por lo que se usan swaps de tasas de interés (contratos para intercambiar pagos de tasa fija por variable) para recibir la tasa fija, anticipando que las tasas variables bajen. Esta estrategia se beneficia de un giro hacia una política monetaria más moderada (más inclinada a bajar tasas). La diferencia de política con una Reserva Federal de EE. UU. (Fed) aún cautelosa sugiere presión continua sobre el euro. Por eso se agregan posiciones cortas en EUR/USD (apostar a que el euro baje frente al dólar) mediante opciones (contratos que dan el derecho, no la obligación, de comprar o vender a un precio). Se apunta a una caída por debajo de 1.08 en las próximas semanas. Un BCE menos agresivo que la Fed hace más probable un euro más débil. Sin embargo, las preocupaciones fiscales en países como Francia (riesgos por déficit y deuda pública), que se destacaron durante la turbulencia del año pasado, siguen presentes. Para cubrirse ante un ensanchamiento repentino de los diferenciales de bonos soberanos (que suba la diferencia de rendimiento entre bonos de gobiernos) o un aumento de la ansiedad del mercado, se compran opciones call sobre el VSTOXX (índice de volatilidad esperada en acciones europeas; mide el “miedo” del mercado). Esto ofrece una forma de bajo costo para protegerse contra volatilidad inesperada en acciones europeas.
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