Perspectiva del BoJ y presión sobre el yen
Reuters informó que, según fuentes, la nueva volatilidad (cambios rápidos y fuertes de precio) vinculada al conflicto en Medio Oriente aumentó la posibilidad de que el Banco de Japón (BoJ, el banco central de Japón) retrase una subida de tasas en marzo. La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, también expresó reservas sobre un endurecimiento adicional del BoJ (subir tasas y reducir estímulos), lo que redujo el apoyo al yen. Los mercados aún esperan que el BoJ continúe con la normalización de la política (volver gradualmente a condiciones “más normales” después de medidas de estímulo). La preocupación por una posible acción oficial para frenar más debilidad del yen también limitó las ganancias del USD/JPY. Recordamos bien el movimiento lateral alrededor del nivel 157 a inicios de 2025. En ese momento, las tensiones geopolíticas en Medio Oriente apoyaron al dólar, pero la amenaza constante de intervención (cuando el gobierno o el banco central entra al mercado para mover el tipo de cambio) evitó subidas fuertes. Esto creó un rango muy estrecho para muchos traders (personas que compran y venden en el mercado a corto plazo). Esa dinámica cambió a finales de 2025, cuando el par finalmente probó el nivel 160, lo que activó una intervención rápida y fuerte de las autoridades japonesas y lo hizo caer con fuerza. Este antecedente es clave, porque marca un nivel claro que las autoridades están defendiendo. Por eso, comprar el par al contado (operación directa al precio actual del mercado) implica un riesgo alto en las próximas semanas.Divergencia de política e ideas de operación
El panorama fundamental (factores económicos y de política monetaria que influyen en el precio) también cambió desde el año pasado, ya que el Banco de Japón terminó su política de tasas de interés negativas en el tercer trimestre de 2025. Esto respondió a la inflación subyacente (inflación sin componentes muy variables como alimentos y energía) que, hasta enero de 2026, se ha mantenido por encima del objetivo de 2% del banco durante 22 meses seguidos. El enfoque ya no es *si* el BoJ actuará, sino cuándo seguirá con su camino de normalización. Del otro lado, el ciclo de recortes de la Reserva Federal ha sido más cauteloso de lo que muchos esperaban por una inflación persistente (que baja lentamente) en Estados Unidos. El dato más reciente del Índice de Precios al Consumidor (CPI, una medida de la inflación basada en precios que pagan los hogares) de febrero de 2026 fue de 3.1%, lo que redujo las expectativas de recortes rápidos de tasas esta primavera. Esta divergencia de política (diferencia entre el rumbo de las tasas en EE. UU. y en Japón), aunque se está reduciendo, todavía favorece al dólar y mantiene presión al alza sobre el par. Para las próximas semanas, esto sugiere que una estrategia de compra de opciones call (contratos que dan el derecho, no la obligación, de comprar a un precio definido) puede funcionar, ya que permite ganar con subidas y limitar el riesgo máximo. Dado el antecedente de intervención, conviene usar precios de ejercicio (strike, el precio acordado en la opción) por debajo del nivel clave de 160, por ejemplo, cerca de 158.50. Esto da un margen por si el JPY se fortalece de forma repentina. Para manejar mejor el riesgo, un bull call spread (estrategia que consiste en comprar un call y vender otro call con un strike más alto) puede ser una opción aún más adecuada. Al vender el call de strike mayor contra el que compramos, podemos reducir el costo de la posición y limitar el resultado si las autoridades intervienen de nuevo. Esta estrategia se adapta a un mercado que creemos que puede subir de forma gradual, pero con un techo claro.
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