Rabobank advierte de la fragilidad de la economía canadiense tras dos contracciones trimestrales consecutivas, con un PIB del 1T en -0,1% en términos trimestrales anualizados, tras el -1,0% del trimestre anterior, cumpliendo la definición de recesión técnica. Se señala que los elevados precios de la gasolina incrementan el riesgo de destrucción de demanda vía inflación, mientras que los shocks externos se vinculan a los aranceles de EE. UU. y a la incertidumbre en torno al USMCA, lastrando la confianza de empresas y consumidores y limitando el margen de la política del Banco de Canadá.
Se cita la debilidad de la inversión como un freno al crecimiento, con escasas señales de un fuerte rebote en el 2T. El comercio también restó actividad: las exportaciones cayeron un -0,5%, mientras que las importaciones se aceleraron desde el 2% en el 4T del año pasado hasta el 12% en el 1T, descrito como el mayor incremento desde 2022. La previsión de abril del Banco de Canadá contempla un crecimiento del PIB del 1,2% en 2026, del 1,6% en 2027 y del 1,7% en 2028, condicionado a que exportaciones e inversión empresarial se reanuden, aunque por una senda más baja.
Vientos en contra para el dólar canadiense y dilemas de política
Dadas las dos lecturas trimestrales consecutivas de crecimiento negativo, consideramos que el dólar canadiense afronta vientos en contra significativos frente al dólar estadounidense. El aumento del déficit comercial, con un fuerte repunte de las importaciones, añade presión bajista adicional sobre la divisa. Creemos que los operadores de derivados deberían contemplar estrategias que se beneficien de un debilitamiento del “loonie”, como la compra de opciones call sobre USD/CAD, especialmente ahora que el cruce pone a prueba el nivel de 1,38.
El Banco de Canadá se encuentra ahora en una posición muy complicada, con presiones estanflacionistas en aumento. Los últimos datos de inflación de mayo mostraron que la inflación subyacente (core CPI) se mantiene de forma obstinada en el 2,9%, aunque el informe de empleo de la semana pasada confirmó la debilidad económica, con un repunte de la tasa de paro hasta el 6,5%. Este telón de fondo sugiere que el Banco priorizará el crecimiento frente a la inflación, lo que hace muy probables nuevos recortes de tipos y sitúa favorablemente las posiciones largas en futuros de Bankers’ Acceptance (BAX).
Vulnerabilidades de la renta variable y estrategias de riesgo
Los mercados de renta variable canadienses, en particular el S&P/TSX 60, parecen vulnerables al retroceso de la inversión doméstica y de la confianza del consumidor. Interpretamos la previsión oficial de crecimiento de apenas el 1,2% para 2026 como una señal de que los beneficios empresariales afrontarán retos relevantes. Los operadores deberían considerar la compra de opciones put sobre ETF de mercado amplio como XIU para cubrir carteras o para posicionarse ante descensos a corto plazo.
La incertidumbre en torno a la política comercial de EE. UU. sigue siendo un lastre importante, deprimiendo la inversión empresarial y haciendo frágil cualquier recuperación económica. Este riesgo externo no está plenamente incorporado en la volatilidad de mercado, que esperamos que aumente en las próximas semanas. Nos posicionamos para ello mediante la compra de opciones fuera de dinero (out-of-the-money) sobre índices de divisas y de renta variable, que ofrecen una forma eficiente en coste de beneficiarse de un aumento de las oscilaciones del mercado.
Este entorno económico recuerda al bache de 2015, cuando el desplome de los precios del petróleo también condujo a una recesión técnica y obligó al Banco de Canadá a recortar los tipos de interés en dos ocasiones. Aquel periodo registró una prolongada debilidad del CAD y un peor comportamiento de la renta variable canadiense. Las propias proyecciones moderadas de crecimiento del Banco para los próximos dos años refuerzan nuestra opinión de que la postura defensiva es el curso de acción más prudente.
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