El oro cotizó en un rango estrecho a primera hora de la sesión europea del martes, manteniéndose cerca de su nivel más bajo desde el 23 de marzo después de que el dólar estadounidense cediera desde un máximo de más de dos meses. Irán e Israel afirmaron el lunes que habían detenido los ataques entre sí tras un llamamiento del presidente de EEUU, Donald Trump, un avance que aportó cierto apoyo al metal precioso, aunque los mercados se mantuvieron cautos, ya que la situación más amplia en Oriente Medio sigue sin resolverse. Las conversaciones entre EEUU e Irán continúan estancadas por el programa nuclear de Teherán y por exigencias que abarcan el reconocimiento de la soberanía, el control del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, el alivio de sanciones y la liberación de activos congelados, lo que mantiene vigente una prima de riesgo geopolítico, mientras que la limitación del transporte marítimo a través de este paso estratégico también ha mantenido volátiles los mercados energéticos.
Las preocupaciones por la inflación y las expectativas de bancos centrales más agresivos, incluida la Reserva Federal, han mantenido el foco en los tipos: la herramienta FedWatch de CME Group muestra una probabilidad superior al 70% de una subida antes de final de año, lo que apuntala las rentabilidades de los Treasuries y limita el potencial alcista de un activo sin rendimiento como el oro. La atención se desplaza ahora al IPC de EEUU del miércoles y al IPP del jueves. En el plano técnico, el cierre del oro por debajo de la media móvil simple (SMA) de 200 días la semana pasada reforzó las condiciones bajistas, con soporte cerca de 4.270,16 dólares; el RSI se sitúa en torno a 35 y el MACD sigue en negativo. La resistencia se localiza en la SMA de 200 días, en 4.441,10 dólares, y después cerca de 4.571,21 dólares.
Tensiones geopolíticas y presión inflacionista
El oro permanece encajonado en un canal estrecho, incluso con el dólar estadounidense retrocediendo ligeramente desde sus máximos recientes. Aunque la pausa temporal de los ataques entre Irán e Israel aporta cierto alivio, las tensiones subyacentes mantienen un suelo para el riesgo geopolítico. Datos de analistas de riesgo marítimo muestran que las primas de seguros de riesgo de guerra para petroleros que transitan el estrecho de Ormuz han aumentado un 15% en el último mes, reflejando estos asuntos no resueltos.
La principal presión sobre el oro proviene de las expectativas de una Reserva Federal más agresiva. La Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU informó la semana pasada de que el Índice de Precios al Consumo (IPC) de mayo se situó ligeramente por encima de lo previsto, con una tasa interanual del 3,5%, alimentando estas preocupaciones. En consecuencia, a primera hora de hoy, 9 de junio de 2026, la herramienta FedWatch de CME muestra una probabilidad del 82% de una subida de tipos antes de final de año, lo que mantiene elevadas las rentabilidades de los Treasuries y respalda al dólar.
Estrategias de trading y perspectivas técnicas
Consideramos que cualquier repunte del oro debería verse como una oportunidad de venta. Este entorno recuerda al periodo previo al ciclo de subidas de tipos de 2022, cuando un dólar fuerte y el aumento de las rentabilidades reales acabaron imponiéndose a la demanda de refugio. Para los operadores de derivados, esto implica valorar estrategias como la compra de opciones put o el establecimiento de spreads bajistas con puts (bear put spreads) para aprovechar un potencial movimiento a la baja.
Desde un punto de vista técnico, la ruptura por debajo de la media móvil simple de 200 días es una señal bajista significativa. Ahora vigilamos un movimiento sostenido por debajo del soporte del canal descendente en torno a 4.270 dólares antes de adoptar posiciones cortas más agresivas. Indicadores como el RSI y el MACD sugieren que, aunque los vendedores dominan, el mercado no está profundamente sobrevendido, lo que deja margen para un descenso adicional.
Cualquier rally sorpresa encontraría su primera prueba importante en la SMA de 200 días, actualmente cerca de 4.441 dólares. Un regreso por encima de este nivel sería la primera señal de cautela para nuestra visión bajista. La barrera más relevante sigue siendo el límite superior del canal en torno a 4.571 dólares, que previsiblemente frenará cualquier impulso alcista inesperado.
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