Japón registró salidas netas extranjeras de la renta variable doméstica por valor de 491.200 millones de yenes en la semana hasta el 29 de mayo, revirtiendo desde una entrada neta de 1.080.400 millones de yenes en el periodo anterior. Este giro apunta a un cambio en el posicionamiento transfronterizo en acciones japonesas durante la última ventana de reporte.
Las salidas extranjeras señalan un aumento de los riesgos para la renta variable japonesa
Estamos interpretando este brusco giro de la inversión extranjera como una señal de advertencia relevante para la renta variable japonesa. El paso de más de 1 billón de yenes en compras netas a casi 500.000 millones de yenes en ventas netas en una sola semana indica que un motor clave de la fortaleza reciente del mercado se está convirtiendo ahora en un lastre. Es una señal clara para reducir exposición larga y prepararse para un aumento de la presión bajista sobre índices como el Nikkei 225.
Este repliegue del inversor parece ligado al giro hacia una postura de política monetaria cada vez más firmemente restrictiva por parte del Banco de Japón y a la consiguiente fortaleza del yen. Con la inflación subyacente en Japón manteniéndose obstinadamente por encima del 2,5% durante el último trimestre y el yen apreciándose hasta el nivel de 134 frente al dólar, la rentabilidad del crucial sector exportador japonés queda ahora bajo amenaza. Es probable que los inversores extranjeros estén rotando fuera de estos valores intensivos en exportación ante la expectativa de unos resultados más débiles.
Ajuste de posicionamiento en un entorno de volatilidad y cambios de política
En respuesta, estamos incrementando nuestras posiciones en derivados que se benefician de un repunte de la volatilidad. El índice de volatilidad del Nikkei se ha mantenido cerca de un nivel complaciente de 16, que creemos demasiado bajo dado el cambio de los flujos de capital. Estamos comprando opciones put fuera de dinero, de coste contenido, sobre futuros del Nikkei para posicionarnos ante una posible corrección del mercado en las próximas semanas.
También estamos estableciendo spreads bajistas con puts (bear put spreads) sobre el índice Topix para capitalizar una posible caída moderada. Esta estrategia acota el riesgo y, a la vez, ofrece potencial de ganancia si el índice retrocede hacia su media móvil de 50 días, un nivel que no ha puesto a prueba en meses. Se trata de un enfoque más prudente que refleja la posibilidad de un descenso gradual, más que de un desplome abrupto.
Este patrón recuerda a la dinámica de finales de 2023, cuando un periodo similar y sostenido de ventas extranjeras precedió una caída del 7% del Nikkei en varias semanas. Históricamente, salidas de esta magnitud han sido a menudo un indicador adelantado de una debilidad más amplia del mercado. Por ello, estamos ajustando nuestras carteras hacia una postura defensiva, anticipando que esta tendencia de ventas por parte de inversores extranjeros podría continuar.
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