La inflación de Indonesia en mayo repuntó hasta el 3,1% interanual desde el 2,4%, impulsada por el encarecimiento de los alimentos y la energía, pese a que los precios en surtidor se mantuvieron sin cambios. Los componentes volátiles fijados por el mercado, como el aceite de cocina y las guindillas, subieron al 6,2% interanual desde el 3,4% previo, junto con un mayor avance de los componentes administrados y energéticos. La inflación general sigue dentro del rango objetivo del 1,5%-3,5% del Bank Indonesia, aunque se está acercando al techo.
Los datos comerciales publicados al mismo tiempo mostraron que el superávit de abril se estrechó hasta 89 millones de dólares desde 3.300 millones en marzo, el menor en casi seis años, después de que las importaciones de crudo se dispararan un 67,5% y las de combustibles refinados aumentaran un 88%. En ausencia de ajustes del precio de los combustibles para frenar la demanda, unos precios globales más altos y una rupia más débil podrían lastrar la balanza comercial y, por extensión, la cuenta corriente.
El dilema del Bank Indonesia y el aumento de las expectativas de tipos
Con la inflación de mayo en Indonesia alcanzando el 3,1%, estamos atentos a señales de que el Bank Indonesia actuará pronto. Esta tasa está incómodamente cerca del extremo superior de la banda objetivo del 1,5%-3,5% del banco central. La presión de los precios de los alimentos y la energía sugiere que una subida de tipos de interés se está convirtiendo más en una probabilidad que en una posibilidad.
La rupia indonesia ha acusado esta presión, cotizando recientemente cerca de 16.550 frente al dólar estadounidense, un nivel no visto desde las turbulencias de 2020. Esta debilidad se ve agravada por un superávit comercial que casi desapareció en abril, reduciéndose a apenas 89 millones de dólares. Creemos que esto hace que una subida defensiva de tipos por parte del banco central sea casi necesaria para estabilizar la divisa en las próximas semanas.
Estrategias de inversión en un contexto de volatilidad energética y cambiaria
Ante este panorama, nos estamos posicionando para tipos de interés más altos y volatilidad de la rupia. Los acuerdos a plazo sobre tipos de interés ya descuentan al menos una subida de 25 puntos básicos en la próxima reunión del Bank Indonesia. Por tanto, el uso de opciones para apostar por una rupia más fuerte tras un posible anuncio de tipos podría ser una estrategia viable.
El detonante de esta situación está claramente vinculado a los elevados costes energéticos globales, con el Brent moviéndose entre 85 y 90 dólares por barril. Esto condujo directamente al repunte de los costes de importación y al debilitamiento de la balanza comercial. Lo vemos como un viento de cara para el conjunto del mercado bursátil, lo que hace que las posiciones cortas en futuros del Jakarta Composite Index (JCI) sean una cobertura atractiva.
Los factores de fondo, como los patrones meteorológicos que afectan a los precios de los alimentos y las tensiones geopolíticas en Asia Occidental, introducen una incertidumbre significativa. Este entorno es idóneo para estrategias basadas en volatilidad. Estamos considerando estrategias con opciones de divisas, como *straddles* sobre el cruce USD/IDR, que se beneficiarían de un movimiento significativo en cualquier dirección.
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