El oro ha tenido dificultades para seguir el ritmo de otras materias primas, a medida que unos mercados energéticos globales ajustados y unas expectativas sobre los bancos centrales que cambian con rapidez reconfiguran el posicionamiento del mercado. Las persistentes tensiones entre EEUU e Irán no se han traducido en el habitual impulso a los activos refugio; en su lugar, el encarecimiento del petróleo y un sesgo más restrictivo por parte de la mayoría de los bancos centrales han lastrado al metal. En consecuencia, algunas instituciones financieras han adoptado una postura más prudente a corto plazo.
TD Securities afirma que la ausencia de un acuerdo definitivo entre EEUU e Irán mantiene elevados los riesgos de oferta, apoyando a la energía y a los metales industriales en detrimento del oro. Añade que los asesores de negociación de materias primas (CTA) han visto cómo el impulso se aplanaba, lo que limita los catalizadores de compra y deja los precios en un rango a menos que se superen niveles técnicos clave. OCBC ha recortado sus previsiones para el oro, citando un dólar estadounidense más fuerte, el repunte de las rentabilidades de los Treasuries y una posible debilidad de la demanda física de India, junto con la prolongación de unos precios del petróleo elevados y una revalorización más restrictiva de la Fed. En conjunto, los bancos apuntan a una consolidación a corto plazo con presión a la baja, mientras que la demanda estructural a más largo plazo se mantiene intacta.
El peor comportamiento del oro en medio de las turbulencias del mercado energético
Vemos al oro con dificultades mientras el conflicto en Irán mantenga tensos los mercados energéticos y eleve los precios del petróleo en su detrimento. Con los futuros del crudo WTI manteniéndose firmes por encima de los 115 dólares por barril la semana pasada, el capital está favoreciendo claramente las materias primas energéticas frente a los metales preciosos. Esta dinámica sugiere que, a corto plazo, el oro probablemente seguirá limitado por debajo de niveles clave de resistencia.
El tono restrictivo de la Reserva Federal, reforzado por el informe de empleo de mayo, inesperadamente sólido, publicado el pasado viernes, indica que los tipos de interés se mantendrán elevados. A medida que la rentabilidad del Treasury a 10 años vuelve a acercarse al 4,80%, el oro, que no ofrece rendimiento, resulta mucho menos atractivo para el dinero institucional. Anticipamos que esta presión de unas rentabilidades al alza y un dólar fuerte seguirá limitando cualquier avance significativo del metal.
Estrategias de posicionamiento para un mercado del oro en rango o bajista
Dado este escenario, estamos considerando estrategias que se beneficien de una tendencia lateral o bajista en las próximas semanas. Vender opciones call por encima del rango de negociación actual, por ejemplo en el strike de 2.200 dólares para los contratos de julio, podría ser una forma eficaz de generar ingresos. Este enfoque encaja con la idea de que es poco probable una ruptura al alza mientras el foco geopolítico siga centrado en la energía.
Para quienes anticipen una caída adicional, la compra de opciones put ofrece una vía directa para posicionarse ante un movimiento a la baja. Este mercado recuerda a periodos anteriores, como en 2013, en los que un dólar fuerte y la perspectiva de un endurecimiento de la Fed mantuvieron contenidos los precios del oro durante un tiempo prolongado. Creemos que el entorno actual es más adecuado para estrategias con derivados de rango o bajistas que para apuestas alcistas.
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