Los mercados aún subestiman el riesgo físico
En Europa, Bruselas advirtió a los países de la UE que no acumulen combustible dentro de sus fronteras, después de mensajes previos que decían que no había riesgo de una crisis energética. También indica que la Comisión Europea está considerando impuestos más altos a los combustibles fósiles (como petróleo, gas y carbón) que a la electricidad para impulsar el cambio a energías renovables, mientras algunos países han hecho lo contrario durante la crisis actual. Vemos que el mercado de futuros del petróleo está poniendo precio a una resolución del conflicto con Irán para la próxima semana, con el Brent retrocediendo a alrededor de 105 dólares por barril desde sus máximos de marzo de 2026. Esto parece desconectado de la realidad física, donde el riesgo de un bloqueo prolongado del Estrecho de Ormuz (un paso marítimo clave por donde sale gran parte del petróleo) sigue siendo muy alto. La calma actual en los futuros se siente frágil, como la breve estabilidad que vimos a finales de 2025 antes de esta escalada. Esto sugiere que la volatilidad (qué tanto suben y bajan los precios) es lo que conviene operar, porque parece estar claramente subvalorada. Con el Índice de Volatilidad del Petróleo Crudo de CBOE (OVX, un indicador de cuánto movimiento espera el mercado) bajando de 40 pese al choque naval, las opciones de compra a largo plazo (derechos de compra a un precio fijado) sobre WTI y Brent se ven atractivas para cubrirse ante un shock de oferta (una caída inesperada en el suministro). Una apuesta por precios al alza podría resultar muy rentable si el mercado se ve obligado a enfrentar una realidad que hasta ahora ha ignorado.El diésel y los riesgos de política aumentan el potencial de alza
También conviene mirar más allá del crudo y enfocarse en productos refinados, en especial el diésel. El incendio reciente en la refinería de Lytton en Australia resalta un problema global de capacidad de refinación, con el país importando ya más del 90% de sus combustibles refinados. Esto crea una oportunidad en el “crack spread” (diferencia entre el precio del crudo y el precio de combustibles como diésel), apostando a que el precio del diésel subirá más rápido que el del petróleo crudo. En Europa, vemos que la política choca con la necesidad, mientras Bruselas impulsa impuestos más altos a los combustibles fósiles en medio de advertencias de escasez. Datos recientes de Euroilstock (un reporte de inventarios de combustibles en Europa) de inicios de abril de 2026 mostraron inventarios de destilados medios (combustibles como diésel y jet fuel) en su nivel más bajo en 15 años, lo que deja a la región muy expuesta a cualquier interrupción del suministro. Esta variable política agrega otro nivel de riesgo de alza de precios que los modelos de trading automatizado (sistemas que compran y venden usando reglas y datos) podrían no estar captando. Crea tu cuenta en vivo de VT Markets y empieza a operar ahora.
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