Riesgo geopolítico y apoyo al dólar
Los mercados también se enfocaron en la posibilidad de que se reinicien las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, dijo que las negociaciones seguían, y que Washington buscaba un acuerdo más amplio sobre los vínculos económicos de Irán con el mundo. Las expectativas de un alza de tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, el banco central de Estados Unidos) se debilitaron, lo que limitó el repunte del dólar y apoyó al NZD/USD. Los datos de Estados Unidos del martes mostraron que el Índice de Precios al Productor (PPI, un indicador de inflación que mide los cambios de precios a nivel mayorista, antes de llegar al consumidor) subió menos de lo esperado en marzo. Los menores rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos (la tasa de interés que pagan los bonos del gobierno) y un mayor apetito por el riesgo redujeron la demanda del dólar como “refugio” (moneda que suele comprarse en momentos de incertidumbre). Esto apoyó el sesgo alcista del par NZD/USD.Riesgo por política de la Fed y posicionamiento en opciones
La idea de que el dólar estadounidense podía debilitarse se apoyó en los datos de inflación de ese momento. El PPI de Estados Unidos de marzo de 2025 salió más bajo de lo esperado, similar a la caída mensual de 0.5% vista en marzo de 2023. Esto redujo el temor a alzas fuertes de tasas por parte de la Fed y provocó una baja temporal en los rendimientos del Tesoro, lo que ayudó al dólar neozelandés (Kiwi, apodo del dólar de Nueva Zelanda). Sin embargo, conviene recordar que, en ese periodo, el optimismo del mercado sobre una Fed menos dura a menudo fue prematuro. Por ejemplo, tras datos de inflación más bajos a inicios de 2023, la Fed subió las tasas en marzo y mayo de ese año. Ese patrón sugiere que cualquier debilidad del USD debe verse con cautela, porque la política monetaria (decisiones del banco central sobre tasas y condiciones de crédito) seguía siendo restrictiva. Para quienes operan derivados (instrumentos financieros cuyo valor depende de otro activo, como una divisa), esto resalta el riesgo de cambios bruscos de precio por sorpresas en la política de bancos centrales. La incertidumbre sobre el rumbo de la Fed y el contexto geopolítico implicaban que la volatilidad implícita (medida que refleja la volatilidad esperada por el mercado, derivada de los precios de las opciones) era un indicador clave. Estrategias que ganan con movimientos fuertes del precio, como comprar straddles o strangles (combinaciones de opciones call y put para beneficiarse si el precio se mueve mucho en cualquier dirección), habrían sido más adecuadas que apostar solo por una dirección. También hay que considerar las acciones del banco central de Nueva Zelanda. En ese periodo, el Banco de la Reserva de Nueva Zelanda realizó alzas de tasas más fuertes de lo esperado, como un aumento inesperado de 50 puntos base (0.50 puntos porcentuales) en abril de 2023. Esto recuerda que el NZD/USD depende de ambos lados: el Kiwi puede fortalecerse por la política interna, además de por la debilidad del dólar estadounidense. Con este contexto, conviene estar preparado para que el NZD/USD siga siendo sensible a cambios en el diferencial de tasas de interés (la diferencia entre las tasas de Estados Unidos y Nueva Zelanda). Una apuesta simple a que el Kiwi suba puede ser arriesgada, por lo que usar opciones (contratos que dan derecho, no obligación, de comprar o vender a un precio) para limitar el riesgo puede ser una alternativa. Por ejemplo, considerar opciones put de NZD/USD (derecho a vender el par a un precio) como cobertura (protección) ante un posible fortalecimiento del dólar si la inflación resulta más persistente de lo previsto.
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