Señales de inflación en la Eurozona y contexto del shock energético
Si los hogares recortan gastos, la inflación subyacente podría subir menos, lo que reduciría la necesidad de subir tasas para frenar la demanda (el gasto total en la economía). Los datos de **CPI** (Índice de Precios al Consumidor; medida de inflación al consumidor) de la próxima semana se ven como una guía temprana de cómo se está moviendo la inflación. En los últimos dos años, la inflación subyacente en la Eurozona estuvo por encima de la inflación general, mientras que en el shock de energía 2022–2023 la inflación general lideró y luego empujó al alza a la subyacente. Ese periodo coincidió con una recuperación fuerte de la demanda global y con mayor poder de negociación salarial, que ahora podría ser más débil. La unidad dentro del BCE podría complicarse, después de que el miembro del Consejo de Gobierno Müller dijera que quizá haya que actuar incluso sin que los efectos de segunda vuelta sean totalmente visibles. Se espera que los datos de salarios influyan en la política, y no se anticipaban aumentos importantes en las rondas de negociación colectiva de 2026. Los riesgos de estanflación están creciendo en la Eurozona porque la energía impulsa la inflación general hacia arriba mientras la subyacente se mantiene baja. Los mercados hoy descuentan varias subidas fuertes de tasas del BCE y del Banco de Inglaterra, lo que abre una oportunidad para quienes creen que esas expectativas son exageradas.Implicaciones para trading por el riesgo de ajuste de expectativas de tasas
El reciente salto del **crudo Brent** (referencia internacional del precio del petróleo) a más de 95 dólares por barril en el primer trimestre de 2026 alimenta estos temores. Esto se ve en estimaciones preliminares de marzo, con inflación general subiendo a 2.8% mientras la subyacente casi no se mueve desde 2.1%. Esta diferencia ayuda a entender el posible camino del BCE. No se ve una repetición del shock de energía 2022–2023, cuando la demanda global regresaba con fuerza y el crecimiento salarial, que llegó cerca de 4.7% en 2023, elevó más precios. Esta vez, el poder de compra de los hogares es más débil y las rondas de negociación salarial a inicios de 2026 han sido mucho más moderadas. Esta debilidad podría evitar que la inflación se vuelva generalizada (que suban muchos precios a la vez en toda la economía). Por eso, es poco probable que el BCE suba tasas con la fuerza que el mercado espera. Los bancos centrales suelen ser cautelosos al endurecer la política (subir tasas para enfriar la economía) cuando la actividad se desacelera, sobre todo si las cuentas de energía más altas obligan a los hogares a gastar menos. Eso puede enfriar la economía sin tantas subidas de tasas. Esto sugiere que los traders podrían posicionarse para un ajuste de expectativas, apostando a que habrá menos subidas de las que hoy están descontadas. Dada la volatilidad esperada (movimientos rápidos de precios), usar **opciones** (contratos que dan el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender a un precio) puede ser una estrategia prudente para participar y limitar riesgos. En las próximas semanas, se seguirán de cerca los datos de inflación **HICP** (Índice Armonizado de Precios al Consumidor; medida comparable de inflación dentro de la UE) para detectar señales de efectos de segunda vuelta. Los datos de negociaciones salariales también serán clave, porque muestran si la inflación se está volviendo persistente. Estos datos probablemente serán los principales detonantes para que el mercado ajuste sus expectativas actuales.
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