Trayectoria de la inflación en el corto plazo
Con el petróleo en 100 USD/barril (bbl significa barril) y el gas natural TTF (precio de referencia del gas en Europa, en el mercado de Países Bajos) en 50–55 EUR/MWh (euros por megavatio-hora, una unidad de energía), la inflación podría llegar de forma breve a 4% en otoño. En el escenario base de ING (su pronóstico principal), donde las interrupciones se reducen en el 2T (segundo trimestre) y los precios de la energía bajan gradualmente, se espera que la inflación alcance un máximo de 3.5% en septiembre. Ese pico de inflación se describe como 1 punto porcentual más alto de lo esperado antes de que empezara la guerra. El panorama también señala 2025 como un mejor año de referencia para entender cómo puede responder la economía a la situación actual. Con la incertidumbre actual, conviene mirar al pasado para guiarse sobre cómo podría reaccionar el mercado en las próximas semanas. El golpe de energía de 2022 recuerda lo rápido que pueden fallar los pronósticos. Las primeras estimaciones en ese momento veían la inflación con un máximo cercano a 4%, pero luego el IPC subió hasta 11.1% en octubre de 2022, su nivel más alto en 41 años. Esto sugiere que las primeras estimaciones de inflación después de un choque de oferta (cuando suben los precios porque faltan productos o energía) suelen quedarse cortas. Por lo tanto, los operadores deben desconfiar de la idea de que las presiones actuales serán pequeñas o durarán poco. Las opciones de volatilidad (contratos que ganan valor cuando el precio se mueve más) podrían estar baratas si el mercado espera un ajuste sin sobresaltos.Implicaciones para operadores
Sin embargo, creemos que la respuesta económica seguirá más el patrón de 2025, no el de 2022. El año pasado, vimos que la inflación bajó de forma constante hacia el objetivo de 2%, pero junto con un mercado laboral débil y un crecimiento bajo del PIB (Producto Interno Bruto, el valor total de lo que produce la economía). La ONS (Oficina Nacional de Estadísticas del Reino Unido) confirmó que fue de solo 0.4% en todo el año. Ese contexto hizo que el Banco de Inglaterra evitara cambios bruscos. Dado que los datos más recientes de desempleo de febrero de 2026 muestran un leve aumento a 4.5%, el Banco probablemente priorice la estabilidad económica en vez de atacar con fuerza el reciente aumento de la inflación de servicios. Tendrá cuidado al endurecer la política monetaria (subir tasas y reducir apoyo al crédito) y provocar una recesión (caída de la actividad económica), como ocurrió gran parte del año pasado. Esto sugiere que los futuros de tasas de interés (contratos que reflejan lo que el mercado espera de las tasas) pueden estar descontando una respuesta más fuerte de la que realmente veremos. Los operadores deberían considerar posiciones que se beneficien si el Banco de Inglaterra se queda “rezagado” (actúa tarde frente a la inflación). Esto puede incluir swaps de tasas de interés (contratos para intercambiar pagos de interés, por ejemplo fijo por variable) que apuesten a que las tasas se mantendrán más bajas por más tiempo de lo que el mercado espera. La clave es operar según la reacción probable del banco central, marcada por la fragilidad económica de 2025.
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