Divergencia entre la zona del euro y el Reino Unido
Nomura establece una condición para que el BCE suba tasas basada en el precio del petróleo. Si el Brent (precio de referencia internacional del petróleo) se mantiene en USD 95–100 por barril para la reunión de junio del BCE, el BCE subiría las tasas en 25 puntos base (0.25%) en junio y otra vez en septiembre. El artículo indica que se produjo con ayuda de una herramienta de IA (inteligencia artificial: software que ayuda a redactar o analizar información) y fue revisado por un editor. Los mercados actualmente descuentan aproximadamente tres subidas de tasas del Banco Central Europeo para fin de año, lo que interpreta mal la situación actual. Esta expectativa viene del shock de energía causado por la guerra con Irán, pero las condiciones económicas de fondo hoy son mucho más débiles que durante la crisis de 2022. Los operadores de derivados (contratos financieros cuyo valor depende de otro activo, como tasas o futuros) deberían verlo como una oportunidad para posicionarse en contra de un mercado que parece demasiado “halcón” (es decir, que espera políticas más duras: tasas más altas para frenar la inflación). La diferencia principal frente al pasado es que la inflación subyacente (inflación “base”, sin componentes muy volátiles como energía y alimentos) se está comportando mejor; los datos de febrero de 2026 mostraron que bajó a 2.1%, muy lejos del 5% que se aceleraba en 2022. Los datos recientes del PMI manufacturero (encuesta a empresas para medir actividad; menos de 50 suele indicar caída) también apuntaron a una contracción en 48.5, lo que muestra falta de una demanda fuerte como la que antes impulsaba presiones de precios. Esto contrasta con el periodo de recuperación pospandemia, que obligó a los bancos centrales a actuar con fuerza.Implicaciones de trading para las tasas
Se observa una divergencia clara entre la zona del euro y el Reino Unido, donde la inflación de servicios (subida de precios en rubros como transporte, salud, restaurantes) está siendo más persistente. El crecimiento de salarios negociados en la eurozona (aumentos salariales acordados en convenios) también se enfrió de forma importante frente a los máximos vistos durante gran parte de 2025, reduciendo el riesgo de una espiral salarios-precios (cuando salarios y precios se empujan mutuamente hacia arriba). Estas diferencias sugieren que el BCE tiene menos motivos para subir tasas que el BoE. Por eso, en las próximas semanas, los operadores deberían considerar posicionarse para que las tasas del BCE se mantengan más bajas de lo que sugiere la curva a futuro (precios del mercado que reflejan tasas esperadas). Esto podría incluir comprar futuros de Euribor (contratos que reflejan la tasa de referencia interbancaria en euros; su precio suele subir si bajan las expectativas de alzas). Recibir tasa fija en swaps de tasas de corto plazo (contrato para intercambiar tasa fija por tasa variable; “recibir fija” suele ganar si bajan las tasas esperadas) también sería una forma directa de expresar esta visión contra lo que hoy descuenta el mercado. El principal riesgo para esta estrategia es el precio del petróleo, con el Brent llegando recientemente a USD 98 por barril este mes. Si el petróleo se mantiene alto en el rango de USD 95–100 al acercarse la reunión de junio del BCE, podría forzar al banco a una subida de tasas para controlar las expectativas de inflación (lo que la gente y las empresas creen que será la inflación futura). En las próximas semanas, la evolución del mercado energético será el factor clave a seguir para esta operación.
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